6.8.10

Recomendación de la semana: Luz que agoniza (George Cukor, 1944)


En 1944 llegó a las pantallas de cine la adaptación de la obra teatral “Glaslight” de Patrick Hamilton. Este film, dirigido por George Cukor e interpretado por Ingrid Bergman y Charles Boyer, está considerado como una de las mejor adaptaciones de dicha obra.

En este film, un melodrama de intriga, nos encontramos con un malvado Gregory Anton, perfectamente interpretado por Charles Boyer, que obsesionado con unas preciadas joyas, no dudará en volver loca a su débil e ingenua esposa Paula, a la que da vida Ingrid Bergman cuya interpretación le valió un Óscar a la mejor actriz.
El reparto principal es completado por Joseph Cotten en el papel de Brian Cameron, que a pesar de hacer una interpretación magnífica, no llega a los niveles de sus actuaciones en Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941) y El tercer Hombre (Carol Reed, 1949).
Luz que agoniza es un perfecto thriller en que la intriga y el suspense están presentes en todo momento, hecho que se agradece, pues es muy triste ver como un buen film pierde fuerza e interés a lo largo de la proyección.
Esta película la recomiendo a todos aquellos que tengan interés en ver un clásico del cine, que aún y no teniendo efectos especiales, consigue mantener el interés del espectador, utilizando los pequeños lapsus de Gregory Anton, como pistas para que el espectador descubra toda la verdad.
Como curiosidad del film, destaco el debut de una joven Angela Lansbury que durante el rodaje cumplió sus 18 años,(muy conocida por la serie Se ha escrito un crimen) que interpreta a una descarada criada, que está más interesada en ligar con el policía del turno de noche, que en los problemas de su señora. También es digno de mención la importancia que tuvo esta película en la sociedad americana, pues a partir del estreno del film, se empezó a utilizar la expresión "hacer luz de gas" para referirse al maltrato psicologico que sufrían algunas mujeres.
En definitiva una obra maestra del suspense que transportara al espectador a un entorno dominado por el más puro sentimiento de codicia del ser humano.


Valoración: 3,5/5