13.8.10

Recomendación de la semana: París, París (Christophe Barratier, 2008)

El creador de la excelente Los Chicos del Coro (2004), Christophe Barratier, nos trae otra tierna historia sobre la perseverancia y el valor delante del imposible, en 1936, a las puertas de la Segunda Guerra Mundial, Pigoil, Milou y Jacky, tres trabajadores de la sala de variedades Chansonia, después del cierre de esta por problemas económicos y de relaciones con los mafiosos del barrio, y, sobretodo, por la muerte del director, deciden reabrir el local clandestinamente, aunque el ahora propietario no tarda en darse cuenta y se aprovecha para hacerse querer en el barrio permitiendo la reapertura. A pesar de todo el esfuerzo de los tres amigos y de la mayoría de antiguos trabajadores, todo resulta un fracaso hasta que aparece una joven cantante, Douce con la que el Chansonia recupera el éxito, pero no durante mucho tiempo. Así empieza esta bonita historia con un trasfondo musical, como Los Chicos del Coro, que como esta tiene ese lado triste, que para algunos es esencial y para otros evitable.
A pesar de ese momento de melancolía, el resto de la película es encantadora y, sobretodo, divertida, ya que los números musicales, faceta que no conociamos de ni de Kad Merad ni de Gérard Jugnot, son espectaculares, y las canciones incomparables.
El trío principal de actores está formado, a parte de Jugnot y Merad, por Clovis Cornillac (Ásterix en los Juegos Olímpicos, 2008), los tres están perfectos, como tramoyista (Jugnot), un humorista frustrado (Merad), y un sindicalista (Cornillac). Jugnot hace el mismo papel que interpretó en Los Chicos del Coro, un padre de los interpretes, un líder por adoración, le quieren y quiere a los demás, y lo hace sabiendo combinar la ternura, que se ve en las relaciones con su hijo, Jojo -interpretado por el mismo niño que hizo de Pépinot en Los Chicos del Coro-, con lo cómico cuando se relaciona con Merad, canta o baila. Merad bordando, como es habitual, los papeles cómicos, interpreta a un "hombre-cartel" que quiere ser imitador y humorista, pero que en realidad halla el éxito en la canción, que lo hace a la perfección. La interpretación de Cornillac es más modesta y pasa desaparecida -bajo la sombra de los otros dos-, pero también es divertido ver un sindicalista duro y que llama siempre a la revolución, acaba cantando en un musical vestido de blanco.
El resto del reparto, desconocido en nuestro país, pero todos ellos dan un magnífico fondo para que los tres actores protagonistas brillen con sus interpretaciones, tal vez, la única que destaca, por su protagonismo es la joven Douce, interpretada por Nora Arnezeder, una joven llegada de un pueblo en busca del éxito en la ciudad de la luz.
En definitiva es una mágnifica obra de Barratier, que si con Los Chicos del Coro llegó a los corazones de todos, con este film se queda en ellos, a pesar de ello, la historia de su obra maestra Los Chicos del Coro, es mucho mejor que la presente, aunque esta tiene mucha calidad.

Valoración: 3,5/5