15.9.10

Recomendación de la semana: Delicatessen (Jean-Pierre Jeunet & Marc Caro, 1991)

La cinta que quiero presentaros esta semana es la que podríamos llamar opera prima de Jean-Pierre Jeunet, porque ya había dirigido otros filmes con anterioridad, y la hizo acompañado por su amigo Marc Caro. Antes de adentrarme en el tétrico mundo de Delicatessen querría comentar que después de este film cada director fue por su camino, y si Caro siguió con esta estética excéntrico-tenebrosa, Jeunet -del que ya hemos hablado de su último film Micmacs à tire-larigot- siguió por los caminos de lo excéntrico y surrealista pero hacia caminos más positivos que su compañero, ya que diez años después de crear la obra maestra que hoy os presento, llegó a la gran pantalla la que sería su obra maestra -a pesar de que, como ya he comentado en muchas ocasiones, de los tres filmes es difícil destacar a uno por encima de los demás- Le fabuleux destin d'Amélie Poulain.
Delicatessen es un película de carácter futurista, no por la tecnología -que es casi inexistente- sino porque se nos presenta una ciudad -creo que París, ya que es su lugar predilecto para ambientar sus cintas- que está completamente destruída, con unos pocos edificios en pie, uno de ellos, más apartado que los demás, es donde transcurre toda la acción. Dicho edifició esta habitado por Clapet, el carnicero y propietario del edificio, y una serie de inquilinos un tanto pecualiares: una familia media en plena pobreza, unos hermanos fabricantes de juguetes, la hija del carnicero, y una pareja bienestante. El último inquilino, a la par que conserje del inmueble, es Louison, un joven artista de circo, que al quedarse sin trabajo responde al anuncio del carnicero, pero lo que no sabe el joven es que lo contratarán para después comerselo, ya que en esta mundo destruido no existe el dinero, sino que se paga con legumbres, y la carne es un bien muy caro, y Clapet es de los último carniceros que continuan teniendo carne fresca para vender. Con lo que no cuenta el carnicero es que su hija, Julie, se enamorará de la única res de su peculiar "ganado", Louison. Este es el planteamiento inicial para que los personajes, todos ellos muy raros -como acostumbra a pasar en los filmes de Jeunet- se hallen en una serie interminable de extrañas situaciones, cómicas y surrealistas a la vez.
Louison es interpretado por un habitual de Jeunet, Dominique Pinon -ex-novio celoso en Amélie y hombre bala en Micmacs-, que le da un aire de mimo al personaje increíble, muy parecido al que da Dany Boon en Micmacs, gracioso y triste a la vez, su personaje se ha visto obligado a abandonar su profesión porque su compañero, un chimpancé, ha desaparecido y no puede seguir realizando su número de payaso acrobático. Pero el auténtico maestro interpretativo en el film es Jean-Claude Dreyfus, que interpreta a Clapet, un carnicero que debido a la escacez de carne empieza a matar ha humanos, y esto se acaba convirtiendo en su vicio, volviendose un adicto al crim más sádico, y Dreyfus le aporta un toque de "villanismo" a este carnicero que consigue que al mismo tiempo sientas odio y idolatración hacia él.
Estos dos magníficos actores estan acompañados por un tropel de los habituales de los filmes de Jeunet como Ticky Holgado, el padre de familia apurado por el hambre de los suyos -que hizo un cameo en Amélie-, o Rufus que da vida a uno de los hermanos que fabrican juguetes, y es el encargado de comprobar el sonido del mugido de una vaca en dichos juguetes -y que fue el padre de Amélie-.
Como siempre en los filmes de Jeunet, este nos brinda la posibilidad de saciar nuestros sentidos, y si en Amélie nos sorprende con los juegos de color, esta vez lo hace con el sonido, creando auténticas melodías con los sonidos cotidianos del edificio donde viven nuestros personajes -no diré cuáles para que en su momento os sorprendáis-.
Esta película no tiene más lecturas que la de satisfacer al público con una historia completamente irreal y más própia de los sueños, aunque se puedan hacer lecturas sobre el futuro catastrofista, pero como es habitual en Jeunet, este siempre prefiere sacar una sonrisa al público en lugar de una lágrima.

Valoración: 4,5/5