12.10.10

Al Abordaje: Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra

Para nuestro querido Capitán Jack Sparrow, el Caribe es su casa y ser pirata su forma de vida. Esto le lleva a vivir de vez en cuando inesperadas aventuras, como la que podemos disfrutar en el presente film donde su mayor enemigo, el Capitán Barbossa, roba su barco, la Perla Negra, y ataca la ciudad de Port Royal -capital de Jamaica cuando esta era una colonia británica-, secuestrando a Elizabeth Swan, la preciosa hija del Gobernador.
Will Turner, un herrero de oscuro pasado, enamorado de Elizabeth, se une a Jack para robar el barco más rápido de la flota inglesa, el Interceptor, y poder así, rescatarla y recuperar la Perla Negra, la obsesión de Jack, si no contamos el ron, claro. Pero el prometido de Elizabeth, el Comodoro Norrington, los persigue para acabar con la plaga que suponen los piratas para el mundo colonial.
Aunque Will no lo sabe, Barbossa y su tripulación son víctimas de una maldición por el que están condenados a vivir eternamente y a transformarse a la luz de la luna en esqueletos vivientes. Esta maldición sólo puede romperse si devuelven, por completo, el tesoro que un día robaron, el Oro de Cortés -que Moctezuma le dio a cambio de la libertad del pueblo mexica-, para ello necesitan la sangre de Elisabeth, ¿Cómo acabará la historia? ¿conseguirán rescatar a la bella dama? ¿se acabará el conjuro de la tripulación maldita?
Este es el argumento de una magnífica historia de piratas que tiene su origen en una atracción de los parques temáticos de Walt Disney, llamada Pirates of the Caribbean, en que se reproduce con animatronics todo el mundo que envolvía a estos carismáticos personajes, desde sus luchas contra los soldados del rey, sus duelos y la Isla de la Tortuga, que en el film es una copia exacta de la atracción. Jerry Bruckheimer, uno de estos productores que, como George Lucas, todo lo que toca lo convierte en oro, junto con los directivos de Disney tuvieron la magnífica idea de recuperar el género de piratas, que había quedado relegado a la Serie B y filmes poco exitosos, como los ya tratados, Piratas (Roman Polanski, 1986) y La Isla de las Cabezas Cortadas (Renny Harlin, 1995), y lo hicieron de la mejor forma que solo Disney sabe hacer, uniendo el mundo real con el fantástico.
Y para hacerlo no repararon en gastos, además de crear una magnífica ambientación de la época, vestuario, escenarios, navíos, y todos los detalles que son nos puedan pasar por la mente, el equipo de Gore Verbinski, el director, quiso trabajar con los mejores actores y actrices de Hollywood, tanto por excelentes intérpretes como por mediáticos. Así pues el reparto esta formado por el increíble Johnny Deep en el papel de Jack Sparrow, creando así a uno de esos personajes que pasarán la historia del cine como Darth Vader o Vito Corleone. Al lado de este podemos ver a Orlando Bloom, que después de cosehcar éxito y fama por ser Legolas en El Señor de los Anillos, se convierte aquí en el intrépido herrero Will Turner, y una joven Keira Knightley como la bella hija del Gobernador, Elizabeth Swan, aficionada a las historias de piratas -que a pesar de ser unos personajes que aterrorizaban a la población, ya en esa época había seguidores de sus historias, o de sus leyendas-. Cerrando el reparto encontramos a uno de esos versátiles actores, el veterano Geoffrey Rush, que interpreta al malvado pero carismático Capitán Barbossa.
La guinda del pastel la pone una magnífica B.S.O. de la mano de Hans Zimmer, muy acorde con todas las escenas, con la que consigue capar la atención de los espectadores minuto a minuto.
Vale, hay que admitir que no deja de ser una historia de piratas, un género muy infravalorado, y hay a quién no le gusta, pero bajo mi punto de vista no es la típica historia de piratas, ni de fantasmas, ni de aventuras, tiene de todo un poco, cosa que la hace perfecta y genial, y es destacable el toque de humor que le brindan los personajes, sobretodo Jack Sparrow.
Las batallas navales, el cuerpo a cuerpo, los escenarios, etc., simplemente es un film perfecto para tener en casa y disfrutar en cualquier momento, que es muy a menudo.

Valoración: 6/5