3.10.10

The Last Airbender. La nueva saga de ciencia-ficción

A punto de agotarse la saga de Harry Potter, los bajos resultados de Las Crónicas de Narnia y con un magnífico -e insuperable- recuerdo de El Señor de los Anillos, el mundo necesita nuevos héroes y villanos que tengan duras diatribas y acaben luchando de forma épica. El director de El sexto sentido y Señales, M. Night Shyamalan, decide convertir en saga de carne y hueso una serie televisiva de dibujos animados, conocida por Avatar, pero la exactitud con el film de James Cameron, se ha transformado a The Last Airbender, algo así como "El último doblador del aire".
Un mundo imaginario divido en los Cuatro Elementos, Aire, Fuego, Tierra y Agua, que cada uno de ellos representado por un pueblo que tiene poderes para controlarlos, y todo ello mantenido en un perfecto equilibrio por el Avatar, aquel que puede controlar todos los elementos. Pero este Avatar hace 100 años que ha desaparecido y la Nación del Fuego domina a todas las demás, mientras que se busca al avatar para evitar que el equilibrio vuelva. Pero este aparece en forma de niño maestro del aire, convirtiéndose en un objetivo móvil, protegido por una joven maestra del agua y su hermano, deciden ir por todos los pueblos para anunciar el regreso del Avatar, mientras que el príncipe de la nación del fuego desterrado, los persigue para volver a ser aceptado entre los suyos.
Este director de origen hindú se rodea de jóvenes actores para crear la que, con toda seguridad, suceda a las ya nombradas sagas de aventuras-juveniles, pero que si eliminamos los efectos especiales se queda en una anecdótica historia de seres antitéticos, repetitiva y previsible, con el único objetivo -al igual que su homónima Avatar (James Cameron, 2009)- de impresionar y cubrirse de buenas críticas gracias a los grandes efectos. A pesar de todo la historia resulta ser compleja a medida que avanza el metraje, llegando a sorprender en más de una ocasión, no con grandes giros de guión, pero si magníficas sorpresa, dentro la previsibilidad generalizada.
Los actores, a pesar de ser jóvenes y poco conocidos -exceptuando a Dev Patel que obtuvo el éxito con Slumdog Millionaire-, resultan ser muy profesionales y nada sobreactuados, llegando a generar una interpretación creíble dentro la fantasía que rodea al argumento. Una elección perfecta de los actores evitando las malas caracterizaciones, caracterizando a cada nación con una etnia en concreto, mientras que el agua son esquimales, a excepción de los protagonistas, o de rasgos caucásicos, el aire son monjes budistas, pero no tibetanos, el fuego son hindúes, y la tierra son chinos, pudiendo así poder identificar a que pertenece cada personaje con facilidad, además del color que predomina en las indumentarias.
El resultado final resulta ser una buena cinta de aventuras, pero sin destacar en guión y argumento, mientras que en efectos es perfecta, dando un completo éxito de público, que debería ser superior al film de James Cameron, por tener una mayor originalidad en la historia.

Valoración: 3/5