22.10.10

Recomendación de la semana: Salir del armario (Francis Veber, 2001)

Francis Veber, el director de La cena de los idiotas (1998), ¡Que te calles! (2003) y El juego de los idiotas (2006), un genio de la comedia francesa, en el 2001 nos brindó la posibilidad de reírnos con dos temas recurrentes en nuestra actualidad, los despidos improcedentes y la homosexualidad, y la relación entre ambos.
Todo empieza cuando François Pignon, un contable aburrido de una empresa de preservativos, descubre que será despedido por nada, simplemente será despedido, frente a esto, y después de fracasar en su suicidio, idea un plan junto a su vecino, Belone, se hará pasar por homosexual para que no lo despidan. Pocos días después del inicio del plan unas fotos llegan a la oficina, Pignon en un bar de ambiente, y rápidamente todo el mundo sabe que es gay, y la idea de despedirlo se borra de las posibilidades de los jefes de la empresa. François conserva el empleo pero ahora todos lo tratan diferente, y lo que empieza siendo una mentira para salvar su empleo y su vida, ahora se ha ido convirtiendo en una trola de dimensiones desproporcionadas que no sabrá como parar.
Un reparto habitual de los filmes franceses, Pignon, el protagonista, esta interpretado por Daniel Auteuil, conocido por otras comedias -de las que ya hablaremos- como la citada El juego de los idiotas o Mi mejor amigo -en la que comparte pantalla con Dany Boon-, demuestra que es un gran actor al lograr robarnos más de una carcajada a pesar de que el mantenga la seriedad -propia de un contable- durante todo el film. El vecino de François, Belone, interpretado  por el veterano Michel Aumont, y el jefe de personal homófobo esta interpretado por el incombustible y extraordinario Gérard Depardieu, junto con otros mucho actores franceses, como Thierry Lhermitte, Michèle Laroque o Jean Rochefort.
Una película sin altibajos, mantiene el tono de comedia ligera durante el film, con un guión brillante con juegos de palabras y demás virtuosismos del humor inteligente, tantas veces olvidados en favor de las grandes taquillas.
Un argumento sencillo de enredo, que siempre da buenos resultados, con situaciones cómicas y rocambolescas, que tanto agradan a los realizadores galos, como en la que vemos a Pignon con un condón por sombrero, hace de este film una obra redonda del cine cómico, en un mundo lleno de mensajes deprimidos y negativos, este tipo de películas son las que dan un toque de alegría hasta al más pesimista.

Valoración: 4/5