8.11.10

La poesía de lo macabro: Charlie y la fábrica de chocolate (Tim Burton, 2005)

Cuando hablamos de los filmes de Tim Burton la mente tiene dos imágenes repentinas, una es el aspecto gótico, como Pesadilla antes Navidad o Eduardo Manostijeras, y la otra se va a imágenes más coloridas y llamativas, como el anterior film Big Fish o el que tenemos entre manos, Charlie y la fábrica de chocolate.
La historia de Roald Dahl, autor de James y el melocotón gigante o Matilda, ha sido llevada a la pantalla en diversas ocasiones, la primera de ellas fue en 1971 con Gene Wilder (El jovencito Frankestein) en el papel de Willy Wonka, y a posteriori series de animación han cogido la historia de Dahl y la han adaptado a sus intereses, como en el caso de la historia Padre de Familia la fábrica no es de chocolate sino de cerveza, o en el de Futurama en que la fábrica es de refresco.
Charlie Bucket es el hijo de una familia pobre, viven en una casa sin techo los cuatro abuelos, los padres y él, no tienen dinero casi ni para comer, y lo que más necesita un niño a esta edad es comida y ejercicio, algo que sus padres no le pueden. La falta de comida y la edad hacen que se vea atraído por la fábrica de dulces que domina la ciudad en la que vive, además del misterio que la rodea, ya que hace años que permanece cerrada pero sin dejar de producir dulces. Estas puertas cerradas se abrirán para unos pocos afortunados, los que hallen el billete dorado dentro de las chocolatinas podrán ver la fábrica por dentro acompañados por su propietario, Willy Wonka. Tal vez Charlie, alguien que nunca ha tenido suerte, esta vez pueda vivir una experiencia única solo al alcance de unos pocos.
Debemos comentar, por encima de los demás actores, el trabajo de Johnny Depp, actor fetiche de Burton, ya que su trabajo en la piel de Willy Wonka es espectacular, un personajes agradable pero malvado a la vez, que permite ver como a veces lo dulce esconde algo amargo. Su interpretación es tan buena, que consigue que Willy Wonka se una a Eduardo Manostijeras y Jack Sparrow en la lista de sus personajes inigualables.
El otro punto fuerte del film, además de uno de los más cómicos, son los Oompa-Loompas, creados todos a partir de un solo actor.
Aprovechando los efectos especiales Tim Burton consigue crear una historia extraordinaria, en que la fantasía y los dulces se pueden palpar en el ambiente, e incluso, aún en años en que el 3D no existía de forma comercial, la forma de enfocar los planos y grabar las escenas evidenciaba un deseo de meter al espectador dentro de la pantalla y de la historia.
Un film que agradará a todos aquellos que sigan a Burton, pero también a aquellos que no les guste demasiado, es una película para todos, no como otras cintas que son claramente para sus fans.

Valoración: 4/5