29.11.10

Reposiciones: Master & Commander (Peter Weir, 2003)

Peter Weir ha llevado a la gran pantalla la más reciente de las películas que se enmarcan en el período de las Guerras Napoleónicas, Master and Commander. Esta vez, como sucede en El Hidalgo de los Mares y Waterloo, es desde la visión de los enemigos del corso, en concreto de los británicos.
La acción gira entorno a Jack Aubrey "El afortunado" (Russell Crowe) capitán del navío HMS Surprise que tiene la misión de seguir y capturar al Acheron, un navío perteneciente a la marina francesa. La persecución empieza en el Atlántico, a la altura de la costa norte de Brasil, tal y como indicaban las órdenes que había dado el almiratazgo, pero esta sigue cruzando el Cabo de Hornos, hasta llegar a las islas Galápagos. Durante todo el film hay diversos enfrentamientos, algunos más y otros menos directos, estos son en forma de batallas navales, en las que el Surprise, inferior tecnológicamente al Acheron, sufre mucho tanto en lo material como en lo personal, mostrándonos, como ya comentaremos más adelante, la cara marina, y oculta, de Napoleón y sus batallas. El argumento del film se basa en las populares novelas de Patrick O'Brian.
La película tiene muchos puntos fuertes, pero los que destacan con notoriedad son la ambientación histórica y la batallas navales. En cuanto al primero se debe decir que todo se basa en una perfecta recreación del vestuario y de los navíos, ya que son los únicos referentes temporales que podemos encontrar en la película. Además podemos ver toda la jerarquía que había en aquella época en los barcos de guerra, desde el marinero raso al capitán, y como se comportaban y como se trataban los unos a los otros. En cuanto a los barcos se tratan de reproducciones de la época creadas especialmente para rodar esta película, por lo tanto hay un estudio histórico detrás muy importante, para que no haya fallos.
La potencia del film reside en la magnífica escenificación de las batallas navales, algo que normalmente queda artificial si no se hace con cuidado, Peter Weir nos pone en el interior del navío durante las batallas, no se queda tan solo en planos aéreos y primeros planos, sino que ves toda la acción desde diversos ángulos, sin escatimar cámaras ni extras, dando mayor realismo a la escena, además la cantidad de sangre utilizada es la suficiente para parecer real, es decir, no exagera. El moviemiento de los barcos son ágiles, reales, porque estan gravados sino podíamos creer que són de principios del siglo XIX. Trátandose de una película sobre guerra naval este elemento era básico que fuera perfecto, y así lo ha conseguido.
En este film no aparece ni Europa ni Napoleón, pero se trata de una representación de algo habitual durante esa época, el corsarismo. Tampoco se trata de un corsarismo como el de Sir Francis Drake, sino más bien que entre los barcos de distintas nacionalidades cuando se atacaban, los enemigos siempre eran considerados corsarios o piratas.
En definitiva, un mafnífica película, que, a pesar de distanciarse de las habituales películas sobre Napoleón, retrata a la perfección una faceta de aquella época, y mediante la ficción nos muestra la realidad europea, y de medio mundo, de principios del siglo XIX.

Valoración: 4,5/5