16.12.10

Io, Don Giovanni, una gran ópera a través de un mediocre film

Llega a nuestras pantallas la ópera Don Giovanni de la mano del realizador aragonés, Carlos Saura. Al más puro estilo de Shakespeare in love, la cinta narra la historia de Lorenzo da Ponte, que de libertino en Venecia a exitoso libretista de óperas, y de como se va gestando una de las más grandes óperas de Mozart, Don Giovanni.
Nacido en el seno de una familia judía, Lorenzo debe convertirse al catolicismo, para más tarde convertirse en cura, pero Giacomo Casanova lo educa en los saberes masónicos y en la vida de vicios y aventuras amorosos por el cual es conocido. Debido a los problemas con la iglesia, que descubre sus secretos, debe exiliarse en Viena, donde coincide con Salieri y Mozart, ofreciéndole trabajo como compositor de la letra de sus óperas. La obra cúspide de Da Ponte es el libreto de Don Giovanni, una ópera de encargo del mismo emperador, es en esta cuando Lorenzo decide aprovechar sus desventuras amorosas para llevar a cabo su mejor trabajo. 
Al tratarse de una co-producción italo-española, en la que no hay ni un actor español, los actores son más bien desconocidos, a excepción del que interpreta a Giacomo Casanova, papel llevado Tobías Moretti, conocido por ser el primer dueño del perro detective Rex.
Otro personaje que debemos comentar es el del compositor Wolfgang Amadeus Mozart, que una vez más es una repetición del papel que realizó Tom Hulce en el film Amadeus, una persona bromista, nerviosa, irreverente y muy enfermiza, algo un poco alejado de la realidad histórica.
La peculiar realización del film, los decorados exteriores se han grabando en estudio con fondos al más puro estilo operístico, nos hace pensar que Saura más que dirigir una película ha dirigido una ópera, ya que la duración de las escenas musicales y de las actuaciones son casi iguales, además de que participan en el film numerosos cantantes de ópera, la más destacada la mezzo-soprano georgiana, Ketevan Kemoklidze.
Las largas escenas operísticas impiden al espectador seguir la trama con fluidez, ya que a pesar de que supuestamente cuentan la misma historia, la importancia que ganan dichas escenas en la segunda mitad de la película hace que el espectador pierda el hilo argumental de la historia principal. Mientras que Shakespeare in love mantiene un excelente juego entre realidad y ficción teatral, Io, Don Giovanni no consigue repetirlo, ya que a veces las escenas son inconexas, o todo al contrario, repetitivas, haciendo de la historia una simple guía en la que introducir las escenas musicales.
Al final del film el espectador tiene la sensación de haber visto una ópera filmada y no una película argumental. A pesar de ello, la cierta originalidad de la cinta, tanto por la historia como los decorados, lleva a dejar un cierto buen sabor de boca, pero al mismo tiempo, como ya hemos dicho, el excesivo contenido musical, hace que el público se despiste y no siga con fluidez la historia principal, perdiéndose en los compases de la composición de Mozart. Si se tratara de una ópera filmada estaríamos frente a un excelente producto, pero al no serlo, se queda a medio camino de ser una película o una ópera.

Valoración: 3/5