28.12.10

Sesión de tarde: El jovencito Frankenstein (Mel Brooks, 1974)

Mel Brooks se caracteriza por sus peculiares películas y sus extraños métodos -en 1976 grabó una película muda, La última locura de Mel Brooks-, en esta ocasión filma en blanco y negro, para dar a la cinta un entorno mucho más terrorífico de lo que la propia historia ya contiene.
Frankenstein, personaje que hizo famoso el actor del género Boris Karloff, es llevado al extremo de la parodia de la mano de uno de los grandes del sector humorístico americano. Brooks consigue convertir este clásico de terror en una comedia muy válida, que le valió dos nominaciones a los Oscars, sin perder en ningún momento la seriedad.
Para escribir el guión Brooks colaboró con el protagonista de la cinta, Gene Wilder, habitual del director y de la comedias de situación, juntos lograron un excelente film que se quedaría en los anales de la historia del cine cómico, siendo uno de los más valorados. El reparto, habitual de Brooks, además de Wilder, aparece Peter Boyle, Cloris Leachman, Madeline Kahn y el extraordinariamente feo Marty Feldman, actor que se hizo famoso por sus ojos de pez y su cara esquelética.
La historia gira entorno del Dr. Frankenstein, joven heredero de una genealogía de médicos cirujanos, que recibe de su tío un castillo y todos sus secretos en la Europa Central. Cuando llega ahí descubre que le espera unos sirvientes muy peculiares, un mayordomo tremendamente feo y una camarera que sin duda procede del ejército. Pero obtiene un sorprendente regalo, el secreto de crear vida que lega su tío, procedimiento que decide llevar a cabo con terribles consecuencias, creando un monstruo de cortas facultades, por culpa de su incompetente -y feo- ayudante, Igor. 
Marty Feldman como Igor
Volviendo a la fealdad de Feldman, es tan extraordinaria que tan solo con permanecer serio y decir buenas frases nos arranca más de una carcajada.
Este film nos ha dejado una de las escenas más memorables de la historia del cine cómico, el baile que realizan Wilder y Boyle, este último caracterizado como monstruo, que se ha utilizado a posteriori en numerosas ocasiones como reclamo publicitario.
Una parodia extraordinaria, que sobresale de la filmografía de Brooks, para crear un clásico antológico que permanecerá en la mente de todos nosotros por muchos años, junto a Las locas aventuras de Robin Hood y La loca historia de las Galaxias.

Valoración: 4,5/5