25.1.11

De dioses y hombres. Un drama reciente se convierte en obra maestra

Premiada en el Festival de Cannes, esta película es una de las mejores del pasado año, que llega un poco tarde a nuestras pantallas -como es habitual- y cuando la hemos podido ver ya era demasiado tarde para incluirla en el Top 5 que realizamos hace unas semanas, pero no dudéis que estará en el del presente año.
En 1996 en las cordilleras de los Atlas, en Magreb, un grupo de monjes cistercienses conviven en un monasterio junto a un pueblo, atienden a sus labores y liturgias diarias, además de atender en un pequeño dispensario a la población, en mayoría musulmana. Cuando este país empieza a tener problemas políticos, este grupo de monjes deben decidir si irse o quedarse, y prefieren defender sus ideales antes que dejarse llevar por el pánico. Para todos aquellos que no conozcan la historia, este grupo de religiosos fueron secuestrados y asesinados por un grupo de radicales musulmanes, que negociaban la liberación de unos compañeros, y como el Gobierno francés no negocia con terroristas, estos no dudaron en cumplir sus amenazas.
Xavier Beauvois ha conseguido con este film, basada en una historia real, una concordancia perfecta entre crítica y pública, sobretodo con la naturalidad con la que explica los hechos, con unos personajes muy humanos, de carácter distintos, pero que les une esta convicción en una sola idea. Además los realizadores nos brindan la cara amable de las vidas de estos hombres, no se regodean o indagan en lo que no se conoce de los hechos y en el que pudiera haber ocurrido.
El peso de la actuación recae en dos grandes actores que nos sorprenden positivamente en este film, en primer lugar tenemos a Lambert Wilson, alguien que nos tiene acostumbrado a papeles de villano sibarita en filmes como Matrix, Babylon A.D., o Sahara, pero en esta película nos demuestra que es un actor de mucho talento interpretando al joven líder de los monjes que deciden seguir en su monasterio a pesar de las presiones externas, un poco dubitativo, pero al final se aclara las ideas para ser un líder seguro y convencido. En segundo lugar, en un papel secundario, pero imprescindible para esta colosal cinta, es Michael Lonsdale, un actor francés con un inglés perfecto que ha hecho gran diversidad de personajes siendo un secundario muy importante del cine europeo, lo hemos conocido como Hugo Drax, villano de James Bond en Moonraker (1979), el inspector de policía Lebel en Chacal (1973), o el Abate en El nombre de la rosa (1986), y recientemente como el gran filósofo Theon en Ágora (2009). Aquí nos brinda una pequeña gran actuación como misionero católico que es un médico y un amigo para el pueblo en el que hay el monasterio.El resto del reparto, todos ellos actores franceses y europeos de prestigio, como Olivier Rabourdin, Philippe Laudenbach, Jacques Herlin o Loïc Pichon, nos ceden grandes actuaciones de principio a fin.
Un film redondo, perfecto, a la par que sencillo, sin grandes pretensiones que consigue expresar una historia de rebeldía, pero no armada sino rebeldía espiritual, y no por que sus personajes sean monjes, sino por las ideas que nos muestra, fidelidad, paciencia y amor.

Valoración: 5/5