11.1.11

El Almirante. La Rusia histórica llega a la gran pantalla

Hoy hace un año realizamos nuestra primera publicación sobre Avatar (James Cameron, 2009), desde entonces nos han pasado muchas cosas, hemos pasado de un autor a cuatro, de unas pocas entradas a al mes a una publicación diaria, hemos aumentado día a día las visitas, llegando a día de hoy a tener en torno de tres mil visitas mensuales, que para un blog modesto como el nuestro es todo un éxito. Estamos en Facebook, Twitter, Wikio, Feedburner, Paperblog y, desde esta misma semana, en muchocine.net, llegando a mucho más público. A pesar de que hoy estamos de celebración, no dejamos de trabajar, y el Primer Aniversario de F.M.C. Cine lo celebramos presentando la producción rusa El Almirante (Andrei Kavchuck, 2008), que llega a nuestras pantallas dos años después de su estreno en Rusia.

Esta magnífica cinta rusa, con un estilo muy diferente al cine europeo y americano al que estamos acostumbrados, nos narra la historia real de Aleksandr Vasilievich Kolschak, comandante y líder máximo del Ejército Blanco, ferviente defensor del zarismo, que durante la Guerra civil rusa, entre los años 1918 y 1920, luchó contra el Ejército Rojo liderado por Trotski.
Podría considerarse, salvando todas las distancias, la película opuesta a El acorazado Potemkin (Sergei M. Eisenstein, 1925), ya que si el film que ahora tenemos entre manos puede considerarse la visión de los zaristas, el de 1925 fue el de los bolcheviques, pero mientras que el trabajo de Eisenstein fue una obra maestra del cine mundial que, aún hoy, sigue siendo un referente en cuanto al montaje cinematográfico, El Almirante no pasa de ser un film bélico, de muy buena factura, pero comparable a cualquier otra película del género.
Al tener entre manos un film ruso, mundo muy alejado del nuestro, todo su equipo técnico y artístico nos es totalmente desconocido pero nombres como Konstantin Khabenskiy, protagonista de esta cinta ha participado en películas occidentales, de bastante resonancia comercial, como Wanted (2008), en producciones rusas que tuvieron un cierto éxito en nuestro país, véase el caso de Guardianes de la noche (2004) y Guardianes del día (2006), o Elizaveta Boyarskaya, la amante del protagonista, deberían sernos conocidos, ya que participó en El hundimiento (2004).
Desgraciadamente, como sucede con muchas películas que podrían catalogarse como filmes bélicos o históricos, la trama de valor histórico se convierte en un trasfondo para contarnos la historia de un amor imposible, algo que en el poco cine ruso del que hemos podido disfrutar en nuestro país acostumbra a pasar, o como mínimo sucede en películas del género histórico, pudiendo comprobarlo en el film 1612 - El ataque de los cruzados (Vladimir Khotinenko, 2007), de la que ya hablaremos dentro de poco, por alusiones de cierto índole nacional. Un elemento muy presente en este film son las alusiones a la religión, algo muy presente en la sociedad zarista previa a la Rusia comunista.
Nos hallamos delante de un film de buena factura, pero que al convertir en trama principal la que para el gusto del espectador debería ser secundaria, la desvaloriza como film de prestigio, convirtiéndolo en algo con cierto aire de mediocridad.

Valoración: 3/5

Para acabar la celebración de este primer año os dejo una reflexión de un compañero de profesión, que resulta muy inspiradora para que los críticos pongamos los pies en el suelo y no nos creamos unos semidioses:
"Yo reconozco que tenía razón Antón Ego, cuando hablaba de nuestra profesión al final de Ratatouille: "Preferimos la crítica negativa, que es divertida de leer y escribir. Pero la triste verdad que debemos enfrentar los críticos es que, al final, cualquier plato común seguramente tiene más sentido que la crítica que lo condena". O sea, que vale mucho más la pena el esfuerzo de quienes hayan inventado una película -por mala que sea- que nuestras descalificaciones absurdas." (Juan Luís Sánchez, La mansión del terror - 5/01/2011).
Esperemos que el nuevo año 2011 que se nos presenta este igual de lleno de buen cine, o de no tan bueno, y así nos dé que hablar.