23.1.11

Las cosas de Lorena: 21 gramos (Alejandro González Iñárritu, 2003)

Dicen que el cuerpo humano pierde 21 gramos cuando morimos. El peso de cinco céntimos, de un ruiseñor, de una barra de chocolate... o quizás el del alma humana. 21 gramos es un película de drama de 2003 escrita por Guillermo Arriaga y dirigida por Alejandro González Iñárritu. En 21 gramos se muestra una película que junta varias líneas argumentales, alrededor de las consecuencias de un trágico accidente de automóvil. El profesor universitario Paul Rivers (Sean Penn) y su esposa Mary (Charlotte Gainsbourg) ven cómo su relación se balancea entre la vida y la muerte. Él está mortalmente enfermo y espera un transplante de corazón, mientras que ella quiere concebir un hijo suyo por medio de la inseminación artificial. Olvidado su turbulento pasado, Christina Peck (Naomi Watts) tiene una vida familiar llena de esperanza y alegría: tiene a su hermana Claudia (Clea DuVall), a su marido Michael (Danny Huston) y a sus dos hijas. De extracción social mucho más modesta, el ex convicto y ahora firme creyente Jack Jordan (Benicio Del Toro) y su mujer Marianne (Melissa Leo) luchan por sacar adelante a sus dos hijos. Un trágico accidente hace que las vidas de estas tres parejas entren en una misma órbita y obliga a Paul a afrontar su mortalidad, pone a prueba la fe de Jack, y hace que Christina se mueva para arreglar su presente y quizá su futuro. El equilibrio espiritual de cada uno de ellos puede resultar muy costoso para los demás. Pero ninguno de ellos pierde la voluntad de vivir y el instinto de apoyarse en otra persona.
Iñárritu vuelve a trabajar con el guionista de Amores perros, Guillermo Arriaga, en una historia que combina de nuevo el realismo duro con una firme fe en el potencial de la vida. El guión de 21 GRAMOS se escribió en español y quería en un principio, tener lugar en escenarios de Ciudad de México. Finalmente se acabó ambientando en el paisaje de la Norteamérica central. Los personajes del film, son personajes frustrados que fracasan una y otra vez, para quienes la segunda oportunidad no es más que una nueva ocasión para constatar la agonía e infortunio de la vida. Casi todos los planos de 21 GRAMOS están rodados cámara en mano, cosa que provoca todavía más realismo sobre el film, buscando en todo momento trasmitir una sensación de proximidad a sus personajes, a la vida angustiosa que llevan o a la muerte que les espera. La puesta en escena llena de vigor y las excelentes interpretaciones mantienen la atención de quien comienza sin entender nada y haciéndose mil preguntas de lo que pasa; estamos ante una obra indiscutible que innova en su forma y arriesga en su contenido y que nos confirma que estamos en la presencia de un cineasta con un estilo propio. Así que simplemente podemos añadir que como espectador no nos dejará decepcionados ni por supuesto, indiferentes.

Valoración: 4/5