14.1.11

Recomendación de la semana: Garbo. El espía que salvó al mundo (Edmon Roch, 2009)

Ayer, marcando un precedente, el canal principal de una cadena pública proyectó para sus espectadores un film documental en pleno horario prime-time, algo inaudito para los indicadores de audiencia, además no fue un film cualquiera, sino una auténtica obra de arte fílmica que ganó numerosos premios en 2009. Para todos aquellos que, desgraciadamente, no pudieron disfrutar de Garbo. El espía que salvó el mundo cuando  llegó a la gran pantalla, de casi medio mundo, ayer pudieron hacerlo desde el sofá de su casa.
Edmon Roch, el director, nos presenta la historia de Joan Pujol García, un barcelonés de familia de un nivel económico cómodo, que después de sufrir en sus carnes las desgracias de la Guerra civil española, decidió luchar contra cualquier acto bélico, pero lo hizo de una forma un tanto peculiar. Después de sobrevivir en la Guerra civil, se traslada de Barcelona a Madrid donde se ofrece al servicio británico de inteligencia como agente, pero es rechazado, es entonces cuando decide hacer lo mismo en los servicios de inteligencias nazis, donde es aceptado. Se desplaza a Lisboa y empieza a transmitir informes como si estuviera en Londres, dichos informes no eran ni ciertos ni falsos, tan solo inventados, todo la red de supuestos agentes que tenía a su mando eran todos inventados, él era el único personaje real. Mientras trabaja para los alemanes, los británicos ven un potencial agente doble en él, y lo contratan como tal, y a partir de este momento informa a los alemanes con expedientes inventados, pero con los intereses de los aliados detrás.
El título, Garbo. El espía que salvó al mundo, se refiere al nombre en clave que le ofrecieron los británicos y la principal misión que hizo al Servicio Británico, y al mundo entero, consiguió vencer a los alemanes en la Segona Guerra Mundial.
Lo que nos demuestra este film es que se pede hacer historia con el cine, es decir, la historia académica no se queda tan solo en los libros de más de quinientas páginas, sino que puede llegar de forma amena a todo el público.
Esta cinta no tan solo tiene un valor argumental si no también técnico, porque,tal y como afirma J. M. Caparrós, "la labor de montaje es francamente notable, ya que mantiene en todo momento el interés del espectador, al tiempo que le lleva al análisis y a la mejor comprensión de la insólita personalidad de Joan Pujol y de la época en que le tocó sobrevivir." (FILMHISTORIA Online, Vol. XX, nº1, 2010).
Además de las imágenes de la época, el director combina escenas de filmes que se inspiraron en la historia de este personaje, como Nuestro hombre en la Habana, protagonizado por Alec Guinness.
Como el mismo director afirmaba el material recogido y filmado daba para hacer una serie completa entorno del personaje de Joan Pujol y todos sus sub-agentes falsos, pero tuvo que limitarse a los 90 minutos, ya que cinco años de investigación, 600 horas de entrevistas y filmaciones en los exteriores de Berlín, Londres, Caracas y Lisboa, dan para mucho.
La Acadèmia de Cinema Català le concedió los premios Gaudí a Mejor guión y mejor documental, y poco después volvió a recibir el reconocimiento de parte de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España que le galardonó con el Goya al Mejor Documental.
Uno de los mejores documentales, que sin ser sensacionalista, como los documentales históricos, o crítico con alguien, como los reconocidos documentales de Michael Moore, consigue convertirse en uno de los mejores filmes del 2009 de la producción española, dejando en segundo lugar filmes como Celda 211 o Ágora.

Valoración: 6/5