5.2.11

Como la vida misma, la última versión de la comedia romántica

Holly Berenson (Katherine Heigl) dirige un servicio de catering. Eric Messer (Josh Duhamel) es un director televisivo. Ambos tienen en común una cosa, sólo una: son los padrinos de Sophie, la hija de Alison (Christina Hendricks) y Peter (Hayes MacArthur), amigos que tienen en común. De hecho, la primera cita entre ambos se convierte también en la última, cuando ambos comprueban que son incompatibles y que no quieren volver a ver al otro. Sin embargo, el destino les tiene reservada una fatal sorpresa que les obligará a plantearse un futuro juntos: Alison y Peter mueren inesperadamente, y Eric y Holly deben hacerse cargo de la pequeña Sophie, lo que les obliga a vivir bajo el mismo techo, compartir una vida y tratar de buscar cosas en común para poder así conseguir una buena convivencia y la felicidad de su ahijada.
Yo, para empezar necesito destacar el hecho de no entender de dónde proviene el título del film ya que no puedo encontrar donde se encuentra la rutina o la normalidad en una historia melodramática que arranca con la muerte de una pareja y su posterior legado en forma de niña a dos amigos que no se llevan nada bien y que no tienen ni idea de cómo encargarse de un niño, pero que al fin y al cabo, la única solución que tendrán será convivir juntos por el bien de su ahijada. A pesar de ello, es una película interesante que logra traspasar los límites de un drama para convertirse en una comedia romántica, con gags extraídos en su mayor parte, de la vida cotidiana de unos padres por sorpresa que no están preparados para la paternidad pero que tienen que afrontarla si o si. No podemos perder de vista de que Como la vida misma es un producto para todos los públicos cuya previsibilidad resta enteros al resultado final (no en vano, no se sorprenda al comprobar que el tráiler contiene la mayor parte de los buenos momentos).
Hace más de dos años, Steve Carell, protagonizo una comedia con el mismo título, Como la vida misma. El director ya presento en la gran pantalla El club de los corazones rotos en el año 2000. Desde entonces se ha comprometido con series de televisión cuyos títulos no han traspasado la frontera española en ninguno de sus canales para la pequeña pantalla. Ahora se enfrentará a esta historia que en cierta se podría resumir como la conmoción que conlleva la suma de un miembro más a una familia y la difícil adaptación de la pareja a una rígida disciplina de cuidados y responsabilidades que demanda un hijo y, aunque quizás el argumento no convenza demasiado, los motivos para la risa y la carcajada están ya muy visto en otras películas parecidas, podemos decir que tenemos un buen rato asegurado y no es de esas películas por las que te desilusiona haber pagado para ver.
Por lo tanto, Como la vida misma no deja de ser una recomendable propuesta para comenzar este 2011 con una sonrisa en el rostro y la mente despejada de problemas, una buena manera como aquel que dice de compensar las desilusiones de la temida cuesta de enero.

Valoración: 3/5