12.2.11

La Comédie Française: La cena de los idiotas (Francis Veber, 1998)

Francis Veber, del que ya hablamos cuando reseñamos Salir del armario, es uno de los mayores genios del comedia francesa, heredero del humor visual de Jacques Tati, manteniendo su esencia pero cambiando las escenas absurdas por los guiones rápidos y bien hechos, se ha hecho conocido por ser uno de los mejores guionistas cómicos, brindando perlas como las que el mismo ha dirigido, o como el de Una jaula de grillos (Mike Nichols, 1996). Pero hoy nos pararemos a hablar de la que es tal vez su obra maestra, La cena de los idiotas, de la que recientemente los americanos han realizado un remake bastante aceptable, del que mañana os hablaremos.
Pierre Brochant es un editor de éxito que cada semana se reúne con sus amigos para hacer una cena de idiotas, que consiste en que cada uno de ellos debe llevar como acompañante un idiota, y el mejor de la noche gana. Pero en esta ocasión Pierre no tiene ninguno, y teme presentarse sin nadie a su lado, pero gracias a un amigo suyo conoce a François Pignon, un trabajador de hacienda que se dedica a hacer maquetas con cerillas. Con esta perla Pierre tiene clarísimo que ganara lo que no espera es que le dé un ataque de lumbago y que Pignon se presente en su casa para ir a la cena y cause un desastre tras de otro.
Presentada en forma de obra de teatro, todo el film transcurre en un solo escenario, la casa de Brochant, donde él se arrastra de un extremo a otro del piso debido a su dolor de espalda, y su idiota todo lo que hace para ayudarle se convierte en una forma de empeorar las cosas.
Un reparto excelente dentro de la comedia francesa, Brochant está interpretado por Thierry Lhermitte -que también aparece en Salir del armario-, pero el auténtico punto fuerte del film es Jacques Villeret, que se pone en la piel de François Pignon que es el cenit del idiota fílmico. El nombre de François Pignon es el que Francis Veber pone a los protagonistas inocentes y bonachones que a veces empeoran las cosas en lugar de mejorarlas, como los protagonistas de Salir del armario y El juego de los idiotas -Le placard y Le valet en versión original.
En este film, como en todas las grandes películas, hay escenas memorables, como las repetidas llamadas telefónicas en las que el embrollo del argumento solo hace que complicarse más y más, para que Brochant se ponga de los nervios pagando por todas las cenas de idiotas que ha realizado a lo largo de su vida.
La acción cruel que es una cena de este tipo se convierte de la mano de Veber en un excelente film cómico de gran calidad que hoy ya se ha convertido en uno de los clásicos de la comedia, tanto francesa como internacional.

Valoración: 5/5