26.2.11

La Comédie Française: ¡Que te calles! (Francis Veber, 2003)

Cuando se habla de comedia francesa, no se duda en ningún momento en que uno de los grandes exponentes galos de dicho género es Francis Veber. Cineasta del que ya hablamos al tratar sobre La cena de los idiotas y Salir del armario, y que seguramente retomaremos cuando hablemos de El juego de los idiotas.
Quentin es un ladrón de poca monta, un poco corto, que acaba internado en una prisión, donde debido a que no sabe cerrar la boca no hace más que perder compañeros de celda, sacando de quicio hasta al director del centro penitenciario y al psicólogo que lo examina. Por su parte, Ruby es un tipo duro, un delincuente profesional, que acaba en prisión por el robo a unos ladrones que habían robado un camión blindado. El policía encargado de investigar el caso de Ruby decide meter en la misma celda a ambos personajes a ver si Ruby rebienta, ya que desde que llegó a prisión no ha abierto la boca. A pesar de ser una buena idea, sigue sin decir nada hasta que se corta la venas para ir al médico, y Quentin, que le cree su amigo, no dudará en hacer lo mismo para seguirle. Ruby lo que planea es la fuga de la prisión pero Quentin lo adelanta con un descabellado plan, y será a partir de entonces cuando ambos personajes serán amigos inseparables, o eso cree Quentin.
En esta ocasión Veber recurre a dos grandes actores del cine francés, Gérard Depardieu y Jean Reno, ambos actores consagradas del escaparate galo e internacional, tanto en filmes cómicos, dramáticos o de acción. Aquí cada uno retoma lo que se le da mejor, Depardieu interpreta a un bocazas bobalicón, y Reno a un tipo duro, solitario y callado, dando lugar a una "extraña pareja" que en la pantalla resulta una gran química. Tal vez mentiría, pero esta es tal vez la única, o una de las pocas, películas que cuenta con ambos actores, y es una auténtica pena porque en la pantalla parece que se entienden a la perfección y forman un tándem, en este caso cómico, extraordinario.
Entre el reparto el que destaca por ser una auténtica estrella del cine galo es André Dussollier, que interpreta al psicólogo de la prisión donde ambos personajes están internados, que es alguien serio pero que  a pesar de su seriedad es un contrapunto cómico más, como también demuestra en On connaît la chanson y Micmacs à tire-larigot, donde interpreta a personajes muy serios pero que son muy cómicos.
Otra obra maestra de Veber, que sabe como hacer una historia cómica, y con un metraje más bien corto, como sucedía con La cena de los idiotas, una cinta excelente que nos hará reír sin grandes pretensiones, una buena manera de pasar una tarde con la pareja o la familia. Una cinta redonda, que sorprende por su concesión y perfección, tanto que cuando termina quieres más.

Valoración: 4,5/5