27.2.11

Las cosas de Lorena: La clase (Laurent Cantet, 2008)

François y los demás profesores se preparan para enfrentarse a un nuevo curso en un instituto de un barrio conflictivo. Llenos de buenas intenciones, deseosos de aportar la mejor educación a sus alumnos, se arman contra el desaliento. Pero las culturas y las actitudes se enfrentan en el aula. Por muy divertidos y estimulantes que sean los adolescentes, sus comportamientos pueden cortar de raíz el entusiasmo de un profesor que no cobra lo suficiente. La tremenda franqueza de François sorprende a sus alumnos, pero su estricto sentido de la ética se tambalea cuando los jóvenes empiezan a no aceptar sus métodos. Sus alumnos tienen entre 14 y 15 años.
Ya iba siendo hora de que una película sobre el universo escolar fuera mucho más que una película didáctica. El aula donde se desarrolla La Clase es, mucho más que un aula: es la Francia de ese momento y posiblemente la futura, con toda su multiculturalidad,… que se adapta a duras penas a un sistema que le resulta ajeno, y con ese profesor que quiere ser amigo de sus alumnos y que, finalmente, acaba por ser devorado por la institución.
No hay en este film, los clásicos alumnos iluminados que encuentran el camino a seguir. Es destacable ver como el cine francés ha sido capaz de hacer de los problemas del sistema educativo el eje central de algunas de las películas relacionadas con la educación, más interesantes de los últimos años como Hoy empieza todo o Ser y tener. Sobre todo, como las diferentes aproximaciones comparten una mirada que intenta rehuir los clichés para enfocar su lente sobre los profesores y su relación con los alumnos. Hemos de entender la complejidad de lo que ocurre entre esas cuatro paredes y ese montón de pupitres. Es entonces cuando podemos decir que el film explica, sin ánimo pedagógico, la verdad que nace del proceso colectivo de hacer cine. Esta capacidad de escrutar lo que sucede dentro de un aula es llevada al extremo en La clase: las escenas que transcurren fuera de ella son muy pocas, y casi inexistentes las que suceden fuera del instituto. No hay una línea argumental, comienza con el primer día del curso y termina con el último, pero lo que sucede entre medias no es tanto la crónica de un avance, de un aprendizaje, como el relato minuto a minuto de una lucha constante de un profesor que cree en la enseñanza sin castigos, y un alumnado compuesto por un aluvión de chicos de múltiples procedencias étnicas y que, en algunos casos, ni siquiera son capaces de expresarse correctamente en francés. La considero, por lo tanto, como una acertada radiografía de lo que sucede hoy en día en las aulas. Aquí, uno tiene la sensación de que la cruda realidad se ha colado en la pantalla, con esos alumnos que cuestionan continuamente la labor del docente, con los conflictos que origina lo que ofrece el sistema y lo que los alumnos esperan de él, etc.
Solo el hecho de que a priori parezca otra película más de jóvenes conflictivos en las aulas y sin embargo haya conseguido premios varios, da que pensar. Por eso y por otras muchas razones merece la pena verla.

Valoración: 4/5