21.2.11

Los viajes de Gulliver, la revisión de un clásico

La obra de principios del siglo XVIII de Jonathan Swift es una de las que más ha perdurado a lo largo de la historia, pero de la que siempre se han hecho las mismas versiones, y por primera vez se renueva un clásico.
Lemuel Gulliver no es más que el encargado del correo de una editorial de viajes, no se relaciona con nadie que no sea de correos, juega al Guitar Hero en su despacho y está perdidamente enamorado de la jefa. Está paralizado en su lugar de trabajo, incluso el nuevo es ascendido al primer día de estar a su cargo, es entonces cuando decide, para impresionar a su enamorada, Darcy, decir que es escritor de viajes pero en realidad copia los relatos de las principales webs. Ella no lo sabe y le envía a cubrir la crónica de un viaje en las Bermudas, donde a través de remolino al revés, es enviado a unas extrañas tierras, Lilliput, donde los habitantes son del tamaño de un muñeco de juguete, primero es tomado como un monstruo pero luego demuestra su valor y se convierte en un ser querido por todos, excepto el General Edward, un narcisista militar que se cree el mejor del mundo. 
Jack Black se mete en un papel hecho a medida, no por el tamaño del personaje sino por el estilo del personaje, alguien que se caracteriza por protagonizar comedias gamberras por el simple hecho de contar con él, y que al igual que Adam Sandler o Will Ferrell tienen la facilidad de absorber el protagonismo del film al igual destrozarlo, pero en este caso, como en contados casos de los dos ya nombrados, consigue ser un film más que aceptable. El reparto oculta tras el gran tamaño de Black, esta formado por Jason Segel (Como conocí a vuestra madre), Emily Blunt (La reina Victoria, Wild Target), Amanda Peet (Falsas apariencias, Cuando menos te los esperas), Billy Connolly (El último samurai) y Chris O'Dowd (Radio encubierta).
Con un argumento muy simple, tan solo se muestra el país de Lilliput, además de una pequeña incursión en el país de Brobdingnag, utilizando o recurriendo sobretodo a los chistes fáciles que se puedan extraer de esta historia de aventuras, consigue que la tensión argumental no baje en ningún instante, a pesar de que sea una historia más bien floja.
En definitiva este film es un film para entretener, una buena forma de pasar el rato, una buena tarde con alguna risa y más que una sonrisa, algo que cada vez es más difícil de ver.

Valoración: 3/5