20.3.11

Rango. Un western de animación

Después del éxito labrado con la trilogía de Piratas del Caribe -a pesar de que no participará en su cuarta entrega-, Gore Verbinski se atreve con la animación para acercarse a uno de los géneros más clásicos que existe, el western.
Rango, un camaleón de terrario, es abandonado en medio del desierto de Mojave, donde después de sobrevivir al cruzar una carretera, no puede hacer más que adentrarse en ese inhóspito y seco paraje para encontrar alguna señal de vida. Después de una larga peregrinación llegará a Polvo -Dirt en versión original-, un pueblo clásico del oeste, pero esta vez habitado por todo tipo de pequeñas criaturas, desde ratones, a gatos, pasando por todo tipo de anfibios y reptiles. Este lugar, para un camaleón con camisa de flores, podría ser infierno, pero no para uno que no hace más que mentir y fantasear, convirtiéndose así en el sheriff de la ciudad, que deberá enfrontarse con la escasez de agua y todo tipo de delincuentes.
Con la premisa de pasárselo bien, un gran elenco de actores, entre ellos Johnny Depp, Ned Beatty, Alfred Molina, Bill Nighy, Ray Winstone o Harry Dean Stanton, se reunieron para llevar a cabo el más peculiar de los doblajes en el mundo de la animación, superando con creces al del Fantástico Sr. Fox -film al que se asimila mucho en esencia fílmica-, convirtiendo el set de doblaje en un campo de batalla donde los actores disfrutaron jugando como niños al tener que convertirse en vaqueros para rodar las voces. Todos en un mismo plató ataviados con simpáticos disfraces llevaron a cabo este trabajo, que le da este toque de personalidad a los personajes, las voces de los cuales se suelen grabar de forma independiente.
Con una banda sonora muy trabajada con adaptaciones de clásicas canciones de películas del oeste, consigue meternos en esta ambientación, hasta cierto punto ficticia pero muy efectiva en cuanto resultado, algo imprescindible en ciertos géneros como son el western y el terror, en los que la música juega un papel muy importante.
Esta música complementa a la perfección una cuidada puesta en escena del western, con todos los detalles, el saloon -con dos O-,  los bandidos, los catetos, el robo al banco, las cabalgadas en la puesta del sol, y un infinito etcétera, que te hace olvidar que estas viendo a una panda de animales digitales vestidos a lo cowboy.
Este film, al igual que lo fue el nombrado de Wes Anderson, es un tributo al cine, sobretodo al western, pero que no deja de lado míticas escenas de la historia del séptimo arte, como los helicópteros de Apocalypse Now, o el hombre sin nombre de los spaghetti-westerns de Sergio Leone, con un parecido más que sorprendente a Clint Eastwood -a pesar de que le pone voz Timothy Olyphant.
Una obra maestra de la animación, que pueden ver pequeños y grandes, pero que serán estos últimos los que disfrutarán de las bromas, tributos y juegos que Verbinski nos plantea.

Valoración: 5/5