11.3.11

Recomendación de la semana: Amélie (Jean-Pierre Jeunet, 2001)

Amélie no tenia un hombre en su vida, lo habían intentado pero el resultado nunca había estado a la altura de sus expectativas. En cambio, cultiva el gusto por los pequeños placeres... Hundir la mano en un saco de legumbres, partir el caramelo quemado de la Crema Catalana con la cucharilla y hacer rebotar las piedras en el canal Saint Marthin.
Así es Amélie, una joven adicta a las pequeñas cosas de la vida, que prefiere contar el número de orgasmos que hay en la ciudad de París antes de buscar el suyo, al igual que hace con los pequeños detalles. Es camarera en el café Les 2 Moulins, donde comparte la vida con su compañera de trabajo, la propietaria del café ex-actriz circense, un poeta sin futuro, la encargada hipocondríaca del estanco, y el ex-novio obsesivo de su compañera. Además cuenta con unos vecinos muy peculiares, un frutero que aún vive de los padres, su tímido ayudante y un hombre con los huesos de cristal. Justo en la noche de la muerte de Lady Di, encuentra en un escondrijo de su casa una caja con unos pequeños tesoros de un niño de cincuenta años atrás, entonces decide encontrar a ese "niño" y devolverle la caja, si se conmueve seguirá ayudando a los desvalidos. En medio de sus investigaciones encuentra a un joven que colecciona fotos tiradas de fotomatón, con el que siente una química imparable.
La protagonista, que gracias a este film se hizo famosa en el mundo entero, y que volvió a colaborar con Jeunet en Largo domingo de noviazgo, es Audrey Tautou, que encarna a la perfección a esta joven inocente que prefiere soñar a vivir. Su enamoradizo compañero, es Nino Quincampoix, interpretado por Mathieu Kassovitz. El reparto sigue con los habituales de Jeunet, como Dominique Pinon como ex-novio obsesivo, Ticky Holgado o Yolande Moreau.
Amélie es el ejemplo más claro de la comedia excéntrica de la que Jeunet se ha convertido en el mayor exponente, con personajes y entornos surrealistas de colores llamativos y vivos, que han ido surgiendo en el argumento como si de un sueño se tratara justo en el instante perfecto aparecen o se descubren los elementos necesarios para que la historia fluya sin dificultad.
Ambientado en el barrio más romántico de París, Montmartre, transcurre una historia mágica, la ciudad de las luces se presta para que Jeunet la convierta en una ciudad onírica, ya que el París presente no es el París turístico, sino el de los pequeños rincones, los callejones, y las estaciones de metro, tan importantes para que la ciudad lata cada día, aquí son la arteria principal del amor entre Amélie y Nino, su medio de comunicación para encontrarse mutuamente, no tan solo físicamente, sino para conocerse hasta los más mínimos detalles de sus personalidades.
Una historia sobre el amor, no tan solo el amor entre dos personas, sino el amor por la vida por ver a la gente feliz, si te sientes rodeado de felicidad probablemente seas feliz tu también.
Un film perfecto, tanto argumentalmente como en su realización, y a pesar de que París apenas aparece como un personaje es esencial, este film es un tributo a al ciudad del amor, y a todos aquellos que lo han compartido.

Valoración: 6/5