20.4.11

Cine Histórico: El último samurái (Edward Zwick, 2003)

En 2003 llegó a nuestras pantallas la película El último samurái, de Edward Zwick, un film que recrea los años de transición que vivirá Japón, un país regido por las tradiciones que tendrá que adaptarse una a nueva era llena de cambios. 
Nuestro protagonista es Nathan Algren, un capitán del ejercito americano que ha luchado en la guerra de secesión y en numerosas campañas contra los indios, pero estas batallas le han afectado psicológicamente y físicamente, puesto que ahora tan solo es un borracho, un amargado y un inútil. 
En la misma época, Japón vive una rápida trasformación, la sociedad japonesa y el país en general, tienen que adaptarse a los nuevos tiempos, y lo harán con la modificación de la educación, de su estructura social, de sus ejércitos y sobretodo con la humanización de la figura imperial. Para que todos estos cambios cumplan su objetivo principal (occidentalizar el pueblo japonés para poder rivalizar con las grandes potencias del momento) era necesario que también desaparecieran los samuráis y su forma de vida. Así Nathan Algren será el encargado de adiestrar a un principiante ejercito japonés, que tendrán que luchar contra aquellos que han hecho de la batalla y el honor, su filosofía de vida. Lo que nuestro protagonista no espera es que este “trabajito” le sirva para encontrar el valor, la fuerza y la integridad que había perdido en sus anteriores batallas. 
La película nos muestra de forma muy correcta y muy bien ambientada, lo que significó para la sociedad japonesa y para el país en general, la relación entre occidente y oriente. Donde unos veían cambios y prosperidad otros veían la destrucción de sus estilo de vida y de sus forma de entender el mundo. 
El film consiguió 4 nominaciones a los Óscar (mejor actor de reparto, vestuario y sonido), 3 nominaciones a los globos de oro (mejor actor de reparto, actor de drama y bso) y también consiguió el National Board of Review al mejor director. 
Aclarar que aunque el film constituye una perfecta imagen de un mundo ya perdido que emociona y cautiva la espectador, el final deja un poco que desear , pues de la misma manera que el siglo XIX significó el final de los samuráis, el emperador japonés jamás se arrodillaría ante un occidental, y menos si es americano. 
Recomiendo este film a aquellos espectadores que les interese saber mas sobre la historia de Japón, sobretodo a aquellos que les interese saber y entender la sociedad y la filosofía de vida de los samuráis, símbolo del antiguo Japón imperial. 

Valoración: 5/5