17.4.11

Las cosas de Fran: Un engaño de lujo (Pierre Salvadori, 2006)

Pierre Salvadori nos regala esta magnífica comedia ligera, fluida, sin interrupciones dramáticas, que no por ello no existan las escenas tristes, pero estas surgen grácilmente después de unas escenas cómicas muy trabajadas, tanto por sus guiones como por su magnífica interpretación.
Jean es un botones y chico para todo en un hotel, exceptuando una noche que en solitario bar se hace pasar por un multimillonario ante Irène, una acompañante de lujo. Perdido de amor, él la sigue hasta que se queda arruinado, y ella le rechaza por no ser un buen pez. Será entonces cuando Jean se convertirá también un acompañante, y gracias a ello Irène se empezará a interesar por él dándole consejos, pero el simpático botones se hará un lugar en su corazón.
Para Gad Elmaleh el 2006 fue un gran año, primero dio vida a François Pignon en El juego de los idiotas, del que ya hablamos, y después participó en esta magnífica comedia, confirmándose cada vez más como uno de los mejores actores cómicos de la actualidad. A pesar de ser poco conocido en nuestro país, tenemos que reconocer que este joven actor de origen marroquí tiene un talento natural para la comedia, además para la comedia con pocas palabras, una simple mirada consigue arrancarnos más de una sonrisa.
Por su parte, la compañera de cartel de Elmaleh, Audrey Tatou, consigue desprenderse del papel que la hizo conocida y que le perseguirá siempre, la tierna e inocente Amélie, aquí se contrapone a este personaje en interpretar a una "femme fatale" que no es más que una cazafortunas que se dedica a ser un acompañante de lujo. Este papel junto al que realizó junto a Tom Hanks en El código Da Vinci, le dan el respiro de alejarse de personajes como el ya mencionado de Amélie, o su alterego en Largo domingo de noviazgo.
Como el mismo afirma, Pierre Salvadori buscaba la perfección en una comedia ligera, con cierta sofisticación y con unos excelente diálogos punzantes e ingeniosos, y lo consigue, por un lado nos ofrece el amor en contraposición a la ambición de los personajes principales, y por el otro nos deja unos momentos hilarantes propios de las mejores comedias francesas, como cuando el personaje de Elmaleh tiene actos reflejo de su antiguo trabajo como botones de hotel.
Una de las cosas que más trabajas están es la distinción entre acompañante y prostituta, en ningún momento se insinúa nada más que el hecho de que gente mayor adinerada se gasta dinero en sus jóvenes acompañantes tanto masculinos como femeninos, y creo que es algo interesante, ya que depende de que realizador hubiera caído fácilmente en el drama social, a pesar de teñirlo de comedia, sobre las prostitutas y el mundo que las rodea.
Una cinta cómica excepcional, que a pesar de ser previsible, resulta agradable por su contenido romántico y por sus, ya comentadas, escenas de humor muy bien buscadas.

Valoración: 4/5