14.4.11

Sin límites, Bradley Cooper no para

Hará ya unos años se realizó un film, cuyo título, director y actores no recuerdo, pero cuyo argumento era muy similar al que tenemos entre manos. Era sobre un joven vago y poco inteligente que debido a un accidente con una línea de internet, se le metía toda la información de la red en la cabeza, algo también aprovechado por la serie Chuck.
En esta ocasión un zarrapastroso Bradley Cooper es engañado para tomarse una pastilla que hace que aproveche toda la capacidad de su cerebro, con lo que consigue todo, trabajo, dinero, mujeres, etc. El problema es que su poder es limitado y con eso tan solo consigue volverse adicto a una droga de stocks reducidos.
Un thriller simple que tan solo pretende llevar gente a las salas, con reclamos como Bradley Cooper y Robert De Niro, por ello el cartel de "Nº 1 en USA", algo que acostumbra a funcionar aquí. En realidad no es más que un film para que Cooper se vanaglorie de su nueva fama que lo ha llevado a realizar un promedio de entre tres y cuatro filmes, y con alguien que siempre funciona en taquilla como es De Niro, el éxito está asegurado.
Una historia que no vale mucho la pena pero que el encanto de Cooper es inevitable no permanecer enganchando a la butaca e incluso disfrutar de su historia. Por contra el exceso de cuota de pantalla del protagonista hace cansino su aparición, llegando a cansar en muchas escenas, al igual que sucedía con la película que presentaba Willem Dafoe en Las vacaciones de Mr. Bean, que no hacía más que enfocarse a él. Pero en esta ocasión la fanfarronería simpática que acostumbra a transmitir Cooper es completamente justificada porque en el film su personaje, Edward Morra, es un súper hombre en cuanto a mente se habla, y, por lo tanto, lo puede todo, incluso avanzarse en los acontecimientos de la vida.
El director y escritor de El ilusionista, Neil Burger, no consigue lograr la misma perfección argumental que logró con la historia del mago imposible, ya que se va por derroteros demasiado complicados y más que la duda en el público siembra la confusión.
Como siempre estos filmes tienen una moraleja, "si solo usamos un 20% de nuestro cerebro será por algo". Un agradable film, que merece la pena ver, pero que si no se va a las salas uno tampoco se pierde nada del otro mundo.

Valoración: 2,5/5