2.5.11

Balada triste de trompeta, el payaso que no sabía hacer reír

Es 1973 y en un circo madrileño Javier, un joven marcado por la muerte de su padre intenta hacerse un hueco siguiendo los pasos de su progenitor. Javier es un payaso triste, que no sabe hacer reír. Ese es el trabajo de Sergio, un despótico y agresivo payaso que es la estrella del espectáculo y el dueño de Natalia, una bella bailarina que le robará el corazón a Javier y que le lanzará a una violenta disputa con su colega por lograr su amor.
La película está muy bien dirigida, cuenta con una estética espléndida y nos introduce en un mundo muy rico, donde la escenografía y la dirección de producción parece que hayan echado el resto. Se ha hablado de referentes, como La parada de los monstruos. Pero en Balada triste de trompeta el circo no supone más que un escenario en el que la tristeza resuena aún más fuerte que en cualquier otro lugar.
Es un film desmesurado, que intenta integrar demasiados elementos, en el que ocurren muchísimas cosas y en el que la trama se va retorciendo sin fin hasta llegar a un final que se podría calificar de despropósito. Es excesiva, brutal y por momentos brillante, aunque carece de un hilo narrativo definido -o lo que es peor, lo tiene pero no alcanza la importancia necesaria- lo que la lacra como relato y la define, simplemente, como de expresión visceral de un cúmulo de ideas improvisadas
Balada triste de trompeta es, en definitiva, una película a la que hay que acercarse sabiendo lo que se va a encontrar. Los seguidores de Álex de la Iglesia no quedarán defraudados, si bien otro tipo de público quizá es mejor que se lo piense bien antes de elegirla entre las opciones de la cartelera.

Valoración: 4/5