8.5.11

Las cosas de Lorena: Fuga de cerebros (Fernando González Molina, 2009)

Emilio, un humilde estudiante de instituto de barrio, lleva toda su vida enamorado en secreto de Natalia, la chica guapa y lista de la clase. Cuando el último día de curso, por fin se decide a declararse, a Natalia le conceden una beca para estudiar Medicina en Oxford. Todo parece perdido para Emilio, pero sus colegas marginados del Instituto no están dispuestos a rendirse. Tras falsificar expedientes y becas, esta pandilla de descerebrados desembarcan en Oxford revolucionando la apacible vida del Campus.
Esta producción llega de la mano de Antena 3, a pesar de que podemos ver como imita el modelo americano de las comedias juveniles de corte gamberro, exprimido en la última década hasta el agotamiento de la fórmula. Las referencias a las mismas son explícitas: el tío explica a su sobrino qué es lo que hacen los americanos con las tartas, mientras que el robo del autobús recuerda irremediablemente a Road trip. En ocasiones durante el film se cae en el error fatal de pretender el gag en los lugares más difíciles posibles, en vez de explotarlos a partir de los fértiles de una trama mínimamente consolidada. Cuenta en la dirección con Fernando González Molina, director novel, que desarrolla casi toda su carrera en la televisión (Globomedia), actualmente dirigiendo la popular serie de Antena 3, Los Hombres de Paco; y escrita por Curro Velázquez y Álex Pina. Y es que ya se sabe, que dentro de la crisis económica que vive el país en general, y del cine español en particular, la utilización de directores, actores y productoras mediáticas del tirón televisivo, parece funcionar muy bien en la rentabilidad de taquilla, que no olvidemos que es ahí donde se mide si una película funciona o se queda en el camino. Para el reparto cuenta con rostros jóvenes y muy televisivos también, como Mario Casas (Los Hombres de Paco), o Amaia Salamanca (Sin tetas no hay paraíso), mezclados con otros rostros esta vez mas cinematográficos del panorama nacional, y a la vez mas maduros, como Antonio Resines, Loles León, Fernando Guillen, aunque con papeles muy secundarios, poco destacables.
En resumidas cuentas, se persigue la comparación social, y como alguien de un extremo puede alcanzar al otro extremo, solo sin olvidarse, de quererse y aceptarse a si mismo, algo que parece obvio, pero que en la práctica no es tan fácil. Existe una evolución muy positiva de cada uno de los personajes a lo largo de la película, cuando ven que aceptándose como son, con sus limitaciones, todo puede ir mucho mejor; los ingredientes necesarios para apelar al público están ahí.

Valoración: 3/5