13.5.11

Recomendación de la semana: Desde el infierno (Albert & Allen Hughes, 2001)

Una de las principales fuentes del cine son los cómics, y uno de los autores que más veces ha sido llevado a la gran pantalla es Alan Moore, historias como Watchmen, La liga de los hombres extraordinarios o V de Vendetta, son historias que han salido de sus manos. En 2001 se adaptó la novela gráfica From Hell, del mismo autor, donde indaga en la mayor historia de un crimen, los asesinatos de Whitechapel y Jack el Destripador. Además de ser una interesante versión de los hechos, tanto la del cómic como la del film, es una magnífica forma para acercarse a la historia. Como siempre Alan Moore afirma haber visto mancillada su obra en todas las ocasiones que se han adaptado sus obras, y esta no es una excepción, pero a pesar de ello sigue aceptando que sus extraordinarias historias lleguen al cine.
El Inspector Abberline es un adicto al opio que buscando al dragón admite solucionar los casos, pero en esta ocasión lo tendrá más difícil, se encuentra ante el asesinato de Mary Ann Nichols, una prostituta, que ha aparecido degollada y mutilada en las calles del barrio pobre de Whitechapel, en Londres. Si se hubiera tratado de un solo crimen, la solución habría podido ser cualquier vecino resentido por un mal servicio o un mal precio, pero la sucesión de las víctimas y la mejora en los cortes de mutilación, le llevan a pedir consejo a cirujanos especialistas para saber quien puede practicar estas operaciones tan precisas, en mitad de la calle y totalmente a oscuras. Mientras intenta descubrir quien es el asesino de estas prostitutas, empieza a intimar con ellas, y en concreto con Mary Jane Kelly, además de preocuparse por la salud de estas.
Una interesante versión de los hechos, como ya hemos dicho, con peculiaridades como que las prostitutas muertas son todas amigas, y los crímenes se suceden de forma distinta a la realidad, ya que los dos asesinatos que se produjeron en un misma noche en lugar de ser los de Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly, son los de Elizabeth Stride y la primera de las anteriores. En esta ocasión las sospechas apuntan a uno de los clásicos de la investigación de 1888, un conflicto interno de la Casa Real Británica, que solucionan los masones, pero no voy a decir más.
Un buen detalle de este film es que las representaciones de las víctimas no son una excusa para enseñar vísceras y sangre, sino que los enfoques de cámara evitan la imagen directa de las víctimas, y la espectacularidad de los asesinatos se nos transmite a través de las expresiones de los actores.
Johnny Depp es el inspector Abberline, muy parecido al que realizó en Sleepy Hollow, con ese toque peculiar del actor, además de la lejanía que le da la versión de los hechos, como adicto al opio, cuando en realidad era un policía modelo. Junto a él encontramos a Heather Graham como Mary Jane Kelly, Ian Holm como Sir William Gull, Robbie Coltrane como el sargento Peter Godley, y Jason Flemyng como el cochero de Jack el Destripador.
A pesar de que la intriga está bien organizada, una vez se escucha la voz del malvado es difícil no ver quien es el asesino, algo que anula toda la posibilidad de que la intriga se siga con el mismo fervor que antes, pero las dos horas de metraje se pasan con una excelente rapidez, que cuando termina tienes que resistirte para no volver a verla.
Si dejamos las grandes diferencias con la realidad, es una muy buena adaptación, gracias al excelente trabajo que realizó Alan Moore años antes durante la redacción de la novela gráfica.

Valoración: 4/5