7.7.11

Blitz, Jason Statham ataca de nuevo

En un papel mucho más serio de lo habitual, Jason Statham es el sargento Brant, un agente de policía violento, políticamente incorrecto y con mucha mala leche, que no hace más que meterse en un lío tras otro, hasta que su peculiar estilo es requerido, Blitz, un psicópata y asesino en serie, está matando policías como algún tipo de vendetta personal.
Elliott Lester dirige su segundo film, y lo hace más que bien, un trazo firme y decidido en las escenas nos permite seguir el mismo hilo argumental desde dos visiones, la del asesino y la de los policías, haciéndonos sufrir más por la tensión, ya que nuestro subconsciente no nos deja respirar viendo como los hechos se suceden unos tras otros sin perder el ritmo.
Jason Statham vuelve a su Inglaterra natal para meterse en la piel de un policía más que duro, algo muy acorde con su estilo de actuar, además aquí tiene un motivo para estar de mala leche continuamente, ya que se siente amenazado mientras sus compañeros van muriendo uno tras otro. Junto a él, Paddy Cosidine (El ultimátum de Bourne, Cinderella Man) interpreta al inspector en jefe suplente, Porter Nash, un policía homosexual que ayudará a Brant a descubrir al enfermo que está matando policías. Este enfermo, el demente que tiene una obsesión con los policías, es Aidan Gillen (Juego de tronos, The Wire) que interpreta a la perfección a este peculiar asesino en serie, que además de psicópata pasa desapercibida por su normalidad aparente.
Un thriller mucho más que aceptable, que nos hace pasarlas canutas pensando permanentemente que la próxima víctima será el protagonista, es decir, consigue lo que quiere, mantenernos en tensión hasta el último minuto.
La conjunción de elementos, simples todos ellos pero bien realizados, hacen de este film una buena forma de pasar una tarde, pero no se debe esperar nada excepcional sino una correcta película de intriga con unos gramos de acción que dejaran a todos satisfechos.

Valoración: 3,5/5