1.7.11

Recomendación de la semana: Memorias de una geisha (Rob Marshall, 2005)

Hoy hablaré de una de mis películas preferidas, tanto por lo que cuenta, como por la forma en que se cuentan las cosas. Para entender este film, y poder apreciar todo lo que en él se cuenta es necesaria saber que una geisha es una mujer que dedica su vida a todas las artes tradicionales japonesas. Comienzan su trabajo durante la noche y la terminan a la madrugada; básicamente asisten a banquetes y fiestas de hombres de negocios, pero es necesario destacar que las geishas no son prostitutas, sino que son entendidas como obras de arte vivas.
Memorias de una Geisha, es una film que se basa en la novela de título original: Memoirs of a Geish. La novela, de Arthur Golden, publicada en 1997, nos cuenta la historia de una geisha que trabajaba en Kioto antes de la Segunda Guerra Mundial.
Memorias de una Geisha es una película ganadora del Premio de la Academia y del Grammy, adaptada de la novela del mismo nombre, producida por Steven Spielberg y dirigida por Rob Marshall. La protagonista, Chiyo y su hermana mayor Satsu, viven en un pueblo pero tras la muerte de su madre son vendidas por un hombre llamado Beku. Satsu es vendida a un burdel y Chiyo a una okiya, una casa de geishas. Debido a sus inusuales ojos, de color azul grisáceo, Chiyo se convertirá en geisha, a pesar de la rivalidad de Hatsumono, la única geisha actual de la okiya Nitta. La arrogante Hatsumono advierte el potencial de Chiyo, ya que representa una posible competencia. A causa de las maquinaciones de Hatsumono, Chiyo queda reducida al papel de sirvienta de la okiya, perdiendo sus posibilidades de convertirse en geisha. Chiyo tiene un breve encuentro con un hombre al que ella llama “el Presidente”, este encuentro consigue cambiar su suerte. Chiyo consigue llamar la atención de la geisha con más éxito en Gion, Mameha, a la que Hatsumono desprecia, porque Mameha ha obtenido su independencia como geisha, mientras que Hatsumono no.
Mameha adopta a Chiyo como maiko (hermana menor) y la prepara para competir contra Hatsumomo, (Chiyo piensa que Mameha sólo quiere usarla para vengarse de Hatsumono, pero al final se entera de que lo hace por recomendación del Presidente). Cuando Chiyo inicia su aprendizaje junto a Mameha recibe un nuevo nombre: Sayuri. Una vez vende su mizuage (virginidad), Sayuri no es sólo una geisha con éxito, sino que también consigue pagar todas las deudas que tenía con la okiya de Nitta y es adoptada por el ama de la okiya.
Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, un tema que aparece reflejado en las crecientes referencias a los militares japoneses, supone un nuevo reto para la heroína. De pronto, sus logros se vuelven irrelevantes y su belleza física queda devaluada debido al trabajo manual y la carencia de alimentos. Su vida de lujos cambia y es sustituida por duras condiciones y trabajo físico. El hecho de que “su presidente” y Nobu (el mejor amigo de este), la trasladen de lugar, para proteger a Sayuri de la guerra, hace que nuestra protagonista sienta que tiene una deuda con ellos, de tal forma que cuando ellos le piden que vuelva a ser Sayuri (la geisha), para deslumbrar a unos americanos, ella acepta. El final de la película es predecible, en el sentido de que se sabe que al final Sayuri y el Presidente, estarán juntos, pero el cómo se llega a ese momento no os lo explico, pues aunque el final es de esperar, la forma en que sucede todo te mantiene intrigado.
La película y la novela, no estuvieron exentas de problemas, pues las dos reflejan un mundo que hasta entonces, estaba prohibido a todas las personas que no pertenecían al mundo de las geishas, en especial, a los hombres occidentales. Antes de la novela y del film, este era un mundo lleno de rumores y leyendas, pero sin ninguna afirmación clara. Es por eso que cuando se publicó la novela, Arthur Golden fue denunciado por la geisha (Mineko Iwasaki). Según la demandante, su acuerdo suponía el anonimato total, pues existe un código de silencio cuya ruptura supone una gran ofensa. Además, Iwasaki dice que la novela de Golden retrata a las geishas como prostitutas de clase alta, En 2003, Iwasaki y Golden alcanzaron un acuerdo no judicial por una cantidad económica que se desconoce, más tarde, Mineko Iwasaki escribió Vida de una geisha (2004).
Otro de los problemas que tuvo el film fue que algunos de los personajes centrales en la película no son interpretados por actrices japonesas, notablemente, la versión adulta del papel principal es interpretada por una actriz china, lo que inició una controversia. Tambien es interesante decir que originalmente se había programado su estreno en los cines de la República Popular de China el 19 de febrero del 2006, pero fue suspendida. Fuentes periodísticas, tales como el periódico Oriental Morning Post de Shanghái y el Shanghai Youth Daily, citaron los temores de que la película fuera prohibida por los censores; había preocupación de que la selección de actrices chinas como geishas podría generar sentimientos anti-japoneses y revivir sentimientos acerca de la enemistad entre ambos países.
El film se basa en una novela, pero aun así existen muchas diferencias como por ejemplo: Nobu tiene sólo un brazo en el libro, en la película no ha perdido ni una sola extremidad. En la novela, es Sayuri quen le da a Calabaza su apodo, pero en la película, Tía y Madre la llaman así desde que Sayuri llega a la Okiya. En la película, no es revelado como muere la abuela. En su lugar se dice que murió cuando Mameha llega a la Okiya para discutir un entrenamiento de Chiyo como geisha. En el libro, se muere electrocutada por un calentador que irónicamente vendió a la Okiya la Compañía Eléctrica Iwamura. Mameha, visitando a la Okiya para dar sus condolencias, finalmente encuentra a la chica descrita por el Presidente. En la novela, Sayuri y su hermana son vendidas después de que Chiyo se encuentre con el Sr. Tanaka Ichiro, un hombre cuya familia tenía una tienda llamada Compañía de Mariscos de Japón. Impactado por el color de sus ojos, el Sr. Tanaka convence al padre de Chiyo para vender a sus hijas. La película omite todos estos detalles, y salta a la parte donde las dos niñas son separadas de su familia en el principio de la película en la noche de Yoroido. El Sr. Tanaka y Kuniko, su hija, no aparecen en el filme, como tampoco la villa de Senzuru. Cuando Sayuri tiene que cortarse para hablar con el Dr. Cangrejo, ella y Mameha hacen las heridas ellas mismas, cuando en el libro pone a una sirvienta y a una cocinera de su antigua Okiya para ayudarla a crear una herida en la pierna de Sayuri.
El filme no termina con Sayuri migrando a Nueva York con el Presidente. En su lugar, el final tiene a Sayuri y al Presidente besándose y caminando junto al río, implicando que ella es aún geisha.
Como curiosidades decir que durante una visita de promoción de la película a Tokyo, Zhang Ziyi recibió un misterioso paquete y una carta, más adelante se supo que había sido enviado por una anciana mujer japonesa que alguna vez trabajó como geisha. En su carta, la mujer decía que había sido conmovida por la película y que esta evocaba poderosos recuerdos en ella y en sus amigas. Dentro del paquete había varios kimonos antiguos y exquisitamente trabajados. A Zhang Ziyi le conmovió de tal forma el gesto que le envió a la mujer una invitación para la premiere japonesa.
Este film ha ganado el Oscar a la Mejor Dirección de Arte, el Oscar a la Mejor Fotografía y el Oscar al Mejor Diseño de Vestuario. En los globos de Oro ganó el premio al Mejor Música Original - película (John Williams), y el premio a la mejor Actriz de Soporte (Gong Li). En los BAFTA, ganó los premios Anthony Asquith, por logros en música para film (John Williams) premio a la Cinematografía (Dion Beebe)y el premio al diseño de Vestuario (Colleen Atwood).
Para finalizar diré que es una película larga, que nos explica un drama real (más o menos), y donde podemos encontrar una bonita historia de amor. Pero también aviso que al tratar de un tema tradicional japonés hace que el film resulte pesado y lento, para aquellos espectadores que no sientan ningún interés por la cultura asiática y su historia. Recomiendo este film a aquellas personas a las que les interese las tradiciones de otras culturas explicadas de una forma bonita, sensual y amenizada por una música una y una voz en off, que acompaña a los protagonistas en sus vivencias.
Memorias de una Geisha constituye un placer visual, musical y teatral para el espectador, pues está llena de belleza y realismo.

Valoración: 6/5