1.8.11

Insidious. El terror vuelve a casa

La familia formada por Josh (Patrick Wilson), Renai (Rose Byrne) y sus tres hijos se traslada a un nuevo hogar, una casa donde, habita algo maligno a lo que difícilmente encontrarán explicación. El miedo a lo desconocido se acentúa cuando uno de sus hijos sufre un accidente y cae en una especie de coma que los médicos no saben explicar. Entonces, los fenómenos en la casa se multiplican, sin que la familia sepa cómo enfrentarse a ellos o cómo detenerlos antes de que se cobren otra víctima.
Insidious une, por un lado, a James Wan, director de Saw y, por otro, a los productores Jason Blum y Oren Peli, artífices del éxito de Paranormal activity. James Wan y Leigh Whannell, responsables de la única entrega de Saw que mereció algo la pena, se han sacado de la manga un filme que cruza muy bien ambos temas y que recupera, pese a sus imperfecciones, el placer lúdico de pasar miedo en una sala de cine. 
Esta historia de casas encantadas, niños que les pasan cosas raras y espíritus inquietos lo tiene muy complicado a la hora de sorprendernos, ya que estamos más que habituados al suspense que en la quietud de la noche puede provocar un crujido o un susurro; con todo, el cineasta apuesta por jugar al sobresalto continuo, basado en un montaje que respeta una dirección clásica y las finalmente molestas. 
Una lástima que Insidious no consiga en sus últimos veinte minutos todo aquello que logró en la primera hora y cuarto, es decir, inquietar de una manera verdaderamente turbadora. Insidious sigue el hito de Poltergeist, filme tomado como referencia principal. Recomendada para aficionados al terror dentro de casas. 

Valoración: 3/5