11.11.11

Recomendación de la semana: El mercader de Venecia (Michael Radford, 2004)

El que desafortunadamente más tarde dirigiría Un plan brillante, Michael Radford, que a pesar de su buena factura el argumento era completamente insustancial, en 2004 se encaró a lo que todo cineasta y actor de origen anglosajón desea realizar alguna vez, un obra de William Shakespeare, en este caso El mercader de Venecia.
Joseph Fiennes -que se enamoró en Shakespeare in love- es Bassanio, un joven que desea conquistar a Portia (Lynn Collins), para lo que necesita tres mil ducados antes de superar una misteriosa prueba que pasan todos los pretendientes de esta. El pobre muchacho no tiene suficiente dinero así que le pide dinero a su amigo Antonio -papel llevado a cabo por un brillante y metódico Jeremy Irons-, un mercader de cierto éxito, y este se lo concede, pero para ello deberá recurrir a un tercero, Shylock -personaje que encuentra en las pieles de Al Pacino y valiosísimo aliado, y lo convierte en el personaje más atractivo de todo el film-, un judío, un prestamista, que en la Venecia del siglo XVI son considerados como perros, o peor aún, como ratas. Para el préstamo Antonio no pone ningún aval, sino que en el caso que no devuelva el dinero, Shylock podrá cortarle un pedazo de su carne.
Michael Radford nos sorprende con una trepidante puesta en escena de uno de los clásicos de Shakespeare, y lo hace con un juego brillante entre el verso original de la obra y un diálogo fluido como si se tratara de una tragicomedia actual, en lugares públicos los personajes recitan casi al pie de la letra el texto original, pero en ciertas ocasiones privadas o entre amigos, la pronunciación habitual del verbo llena las habitaciones. Pero el punto fuerte reside en los momentos en que el carácter no puede aguantar la presión de la situación, dejando largos y extraordinarios soliloquios, interpretados con una profesionalidad digna de estos grandes actores.
Una versión brillante de Shakespeare, se convierte en un extraordinario film, que aunque no convencer a los especialistas y puristas de la lengua inglesa, deja más que anonadados al público en general, dejando un aire de autosatisfacción por haber hecho está elección, tanto en los cines, las tiendas o los video-clubs.

Valoración: 4/5