20.12.11

Midnight in Paris. El doble de Allen ha sido encontrado

Después de Vicky Cristina Barcelona y Conocerás al hombre de tus sueños la colaboración entre el maestro Woody Allen y el productor catalán, Jaume Roures, tenía que dar un sabroso fruto, después de las dos decepciones anteriormente mencionadas, y este ha sido Midnight in Paris, en que Allen ha vuelto a realizar un film clásico de su estilo, una excéntrica comedia en que su rareza es tan sutil y bien elaborada que consigue dejarnos a todos cautivados.
Con Owen Wilson en el papel de un escritor sin ideas, Gil, cuyas formas de hacer, pensar y comportarse nos recordarán a las brillantes actuaciones de Allen en los clásicos papeles de tipo neurótico y despistado que solo consigue meterse en líos. Gil, su prometida, Inez, y los padres de esta, están pasando unos días en París, mientras que el padre de ella cierra unos negocios, y mientras que Inez prefiere ir a donde van todos los turistas, Gil solo sueña en deambular por las calles de Paris, aunque esté lloviendo. Al cabo de unos días de haber llegado, la pareja de prometidos se encuentran con unos conocidos, Paul y Carol, el primero de ellos un "capullo" integral sabelotodo, porque no tiene otro nombre, y tan solo hace que demostrar que Gil no es tan inteligente como él. Disgustado del trato que le da su prometida haciendolo callar porque sino "no puede escuchar lo que dice Gil", una noche después de cenar se decide pasear por las calles parisinas, y en las campanadas de medianoche un coche de los años veinte para justo delante de él y unas extrañas personas le invitan a subir, llevándolo a una fiesta en que todo es de los años veinte, y cuando empieza a estar seguro que aquello tan solo es una fiesta un poco extraña, se topa con Zelda y F. Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway o Gertrude Stein, entonces se da cuenta, acaba de viajar en el tiempo hasta los años veinte.
La batuta de Woody Allen es perceptible durante todo el film, Owen Wilson sigue las indicaciones del director al pie de la letra, ya que si nos dicen que Allen ha rejuvenecido treinta años y ahora es rubio en lugar de pelirrojo, nos lo creemos. El resto del reparto es extraordinario, pero la perfección de la actuación de Wilson es tal que los demás quedan ensombrecidos, incluso la magnífica Marion Cotillard, que hace de Adriana, una chica de los años veinte que sueña en vivir en los años de la "Belle Epoque". Lo que está claro es que Allen ha encontrado a un sustituto perfecto para hacer de él.
Después de los fracasos antes mencionados, Allen deja un nuevo hito en su carrera que será recordado junto a obras maestras como El dormilón o Scoop.

Valoración: 4,5/5