21.1.12

Tipos Duros. Primera Generación: Delta Force (Menahem Golam, 1986)

Como sucede a muchos blogs de cine que hablan sobre películas de acción sufren, lo que podríamos llamar, "chucknorritis", es decir, por un lado nos morimos de ganas por hablar sobre las apariciones de Chuck Norris, mientras que, por el otro, el buen gusto nos impide hacerlo. Dicen que la mejor medicina para remediarlo es superar los temores y hablar de una de las "mejores", para ello hemos escogido Delta Force.
En esta ocasión Chuck Norris es el Mayor Scott McCoy, un miembro de las fuerzas especiales o Delta Force, que después de una mala experiencia en una misión decide retirarse, pero deberá volver al servicio activo para una última misión. Un grupo de revolucionarios secuestran un avión lleno de americanos que regresan a casa desde Atenas, será entonces cuando el Coronel Nick Alexander tendrá que reunir un grupo de élite para rescatar a los rehenes y acabar con los secuestradores.
Si algo nos hace decantarnos por este film es que Chuck Norris no está solo, a su lado hay actores como Lee Marvin, Martin Balsam, Robert Forster, Lainie Kazan, George Kennedy y Robert Vaughn, todos ellos reconocidos actores que hoy aún siguen protagonizando series y películas de calidad. Los dos que más sorprenden son Lee Marvin que interpreta al Coronel Nick Alexander, un de los primeros tipos duros del cine que siguió siéndolo hasta el último de sus filmes, por otro lado Robert Forster está un poco desubicado como secuestrador árabe.
Este film nos deja algunos momentos que recordar, como una tortura con el apoya-brazos de una butaca del avión, perfectamente acolchada, un comunicador secreto escondido en el confesionario de una iglesia, Chuck Norris empuñando un temible ramo de flores semiautomático, una persecución en coche con todos los elementos imprescindibles para que parezca más impresionante -puertas de coches abiertas, obras, fruterías, garrafones de agua- sin una gota de sudor por parte de los protagonistas, aunque el coche parece un colador, y el mejor de ellos, Chuck Norris sin barba, tan solo con bigote.
A veces es difícil juntar una serie de elementos en un mismo film, en esta ocasión tenemos revolucionarios árabes, descendientes de alemanes  nazis, judíos americanos y Chuck Norris, pero en esta ocasión ha sido posible gracias al responsable de las "obras maestras" como Yo, el halcón o Cobra, el brazo fuerte de la ley, ambas protagonizadas por Sylvester Stallone.
Aunque no lo parezca, esta película es, sorprendentemente... mala. Sabemos que por mucho que nos guste  Chuck Norris, por mucho que nos guste debemos admitir es que si alguien se atreve a verla es para poder disfrutar de los momentos clásicos de sus filmes como la "famosa patada giratoria" o la sobreactuación de todos los actores aunque fueran simples extras.

Valoración: 2,5/5