28.2.12

Ghost Rider. Espíritu de venganza. Más de lo mismo

A veces, y lo sé, todos pecamos de inocentes y de optimistas, pero es que en muchas ocasiones no deberíamos hacerlo. En 2007 llegó a nuestras pantallas el primer acercamiento cinematográfico de este oscuro personaje de Marvel a la gran pantalla, y fue un auténtico desastre, ni siquiera las caras de Nicolas Cage y Eva Mendes consiguieron sacar del barro ese film. Pues bien, cinco años más tarde, con la esperanza de que por un casual no se encontráramos con un film atractivo, entretenido y que mereciera la pena pagar una entrada para ir a verlo, lo que realmente nos encontramos es un despilfarro de efectos especiales y buenos actores para justificar un film carente de toda virtud, sin ningún tipo de interés, y que se salva, pero no por mucho, por las excelentes, aunque pasadas de vuelta, escenas de acción.
Johnny Blaze, después de varios años huyendo de su pasado y de su maldición, que parece haver controlado, es reclutado de nuevo por un misterioso monje que le pide que rescate a un niño, Danny, que esta siendo perseguido por los sicarios del diablo, ya que el día de la profecía se acerca, y este quiere ser más poderoso a costa del pequeño. Johnny no tendrá otro remedio que dejar salir a la criatura que lleva dentro una vez más, Ghost Rider cabalga de nuevo.
Dicen que la esperanza nunca se pierde, pero creo, como seguidor de Nicolas Cage, que este hombre gafa todas aquellas películas que se le proponen. Como todos sabemos desde el 2009 ha tenido problemas económicos y eso le ha llevado a aceptar todo tipo de papeles, y, desde entonces, nos sorprendido, negativamente, con películas como El aprendiz de brujo, En tiempo de brujas, Furia ciega o Bajo amenaza. Ya quedan atrás esos maravillosos años en que lo viéramos protagonizar Con Air, La Roca, 60 segundos o El señor de la guerra, el que parecía un actor que se colocaría como los grandes de Hollywood, esperemos que de momento, ha caído del Olimpo.
Por su parte el reparto que le acompañan no arreglan mucho las cosas, Idris Elba (The Wire, Thor) no consigue convencer como monje borracho y tipo duro, ya que ves al policia de Londres hecho polvo de la serie Luther. Johnny Whitworth tampoco lo arregla, ya que mientras es humano no pasa nada, incluso convence, pero cuando se convierte en un ente del diablo, mejor no digo nada. Una película como esta, cuya calidad siempre estará en duda, no está completa sin la participación de uno de los grandes del cine de serie B, Christopher Lambert, que en esta ocasión es un misterioso monje con la cabeza tatuada. Lo que más me ha extrañado al ver este film es que Ciarán Hinds, un gran actor británico que ha  participado en series como Roma, se preste a realizar un papel tan poco creativo como el de Roarke.
En definitiva, y como ya habéis comprobado, será mejor que no os acerquéis demasiado a la sala donde proyectan Ghost Rider: Espíritu de venganza, porque puede ser que os posea el diablo y queráis destruir todos los rollos, aunque tampoco pasaría nada.

Valoración: 2,5/5