23.2.12

La invención de Hugo. Un tributo a Georges Méliès

Hugo Cabret es un niño que vive en los muros de la Gare de Montparnasse, en París, donde se dedica a cuidar de los numerosos relojes que hay en la estación, pero además, siendo un huérfano sin dinero, tiene que robar para sobrevivir, pero este además de robar comida y lo que necesite, también roba juguetes, pero no para jugar, sino por lo que contienen, sus piezas. ¿Porque vive solo Hugo? ¿Para que necesitará las piezas de los juguetes? Son preguntas que nos plantean al principio del film, hasta que descubrimos que el pequeño relojero se dedica a reparar algo así como un robot, siendo este el último vínculo que le une a su padre. Pero cuando parece que termina el vendedor de la tienda de juguetes le descubre y le quita todo aquello necesario para lograr su objetivo, y no dudará en seguirlo y de pedirle a su ahijada, Isabelle, que le ayude, embarcando a los dos niños en una aventura que cambiará el curso no tan solo de sus vidas, sino de todos aquellos que les rodean.
Dejando de lado la historia principal, tenemos que decir que la ambientación, sobretodo en la estación donde sucede casi toda la acción, es excepcional, con todos y cada uno de los detalles bien cuidados, desde la librería hasta el puesto de flores, todo está excelentemente cuidado para llevarnos a un mundo cotidiano pero mágico a la vez. Un detalle curioso es que todos y cada uno de los textos que aparecen, desde carteles a cartas, están en francés, pero el rodaje fue en inglés, y es que a pesar de que todos los personajes son franceses, la mayoría de ellos son interpretados por actores británicos.
A pesar de que el peso de la película recae en los dos jóvenes actores que hacen de Hugo e Isabelle, Asa Butterfield y Chloë Grace Moretz, la profesionalidad del resto del reparto también ayuda a que la película resulte tan buena. El principal de ellos es Ben Kingsley que una vez más nos sorprende en una magnífica actuación como Georges Méliès, lo siguen de cerca el controvertido cómico, pero que ya nos ha demostrado en más de una ocasión de que es un actor excelente, Sacha Baron Cohen, como tullido inspector de la estación, Helen McCrory, como la esposa de Méliès, Emily Mortimer como florista, Christopher Lee como Señor Labisse, Frances de la Tour como propietaria del café de la estación, Richard Griffiths como quiosquero, y Michael Stuhlbarg como Rene Tabard. Además, pero en pequeños papeles, Ray Winstone como Uncle Claude y Jude Law como el padre de Hugo.
Si a alguien tenemos que agradecer como es el cine de hoy en día, sobretodo el súper espectáculo que nos ofrece cualquier gran producción americana, es al cineasta e ilusionista francés, Georges Méliès, el fue quien vio en el invento de los hermanos Lumière algo más que un simple pasatiempo, una moda pasajera, sino algo con lo que crear sueños. Martin Scorsese, y todo el equipo de La invención de Hugo, parece haberse esforzado hasta el límite para que este film sea una obra maestra, mejor dicho un tesoro del cine, demostrándonos que el cine sabe cuidarse y recordarse a si mismo cuando hace falta. A cuatro días de saber el resultado de los Oscars, en la que esta película es la más nominada, todo parece apuntar de que el ganador será The Artist, otro film del "cine dentro del cine", pero no le será fácil ya que La invención de Hugo, al igual que el film francés, nos demuestra como hacer buen cine y, sobretodo, que cuando la gente que trabaja en una película sabe lo que se hace no es necesario gastarse grandes presupuestos en efectos especiales. Scorsese, que nos sorprende y nos demuestra que sabe hacer algo más que películas de mafiosos, ha conseguido lo que pocos han logrado antes, que es trasmitirnos la esencia del film por todos los sentidos, aunque tan solo podamos oír y ver, en numerosas ocasiones la película nos ofrece la posibilidad de sentir como olemos, tocamos y saboreamos elementos de ella.
Lo que parece en principio una película más para niños, resulta ser todo lo contrario, ya que a modo de Amélie y otros filmes que nos enseñan estos dramas dulces y con happy end, y lo importante del valor de las pequeñas cosas, se convierte en una película muy importante que tendrá un lugar especial en las estanterías de la historia del cine, tanto por su valor cinematográfico como por la historia que nos cuenta.

Valoración: 5,5/5