24.3.12

Shakespeare in movie: Julio César (Joseph L. Mankiewicz, 1953)

Todo el mundo anglosajón gira entorno a un solo autor, William Shakespeare, y todas sus obras son leídas, representadas y adaptadas una vez tras otra, llegando a poder afirmar que en lugar de estudiar literatura inglesa se estudia literatura shakespeariana. Sus obras han llenado salas, teatros y escenarios de todo el mundo, y también en los cines.
La brillante obra de Shakespeare tiene muchas facetas, romántica, dramática, etcétera. Pero una por las que más ha destacado siempre es la histórico, ya que si bien no era historiador sus obras de cierto contexto histórico están llenas de erudición, y pueden ser tomadas como verdaderas fuentes históricas indirectas. Uno de los ejemplos más destacados de esta rama de su obra es Julio César.
Julio César se ha levantado vencedor de la contenienda civil que lo enfrentó a su antiguo socio, Pompeyo,  convirtiéndose en dictador vitalicio de la República de Roma, allanando el camino a un futuro imperio. Frente a esta ofensa a las libertades republicanas, dos fervientes defensores de ellas, Casio y Bruto, planean el asesinato del dictador para así liberar al pueblo romano de la opresión, la fecha planeada para cometer el homicidio son las idus de marzo.
Visto fríamente esta película no sería más que la representación de una de las obras más conocidas del repertorio de Shakespeare, pero los actores, muchos de ellos británicos expertos en las obras de este autor, consiguen que, junto con el talento de Mankiewicz, convertirla en una brillante película en que no solo se nos muestra los magníficos textos del autor británico, sino un brillante época de nuestra historia. James Mason y John Gielgud, son Bruto y Casio, mientras que César está interpretado por Louis Calhern, todos ellos acompañados por actores de la talla de Edmond O'Brien, Greer Garson, Deborah Kerr, Michael Pate, Richard Hale o Alan Napier.
Pero si por algo este film ha pasado a la historia, es por el excelente monólogo de Marco Antonio, interpretado brillantemente por Marlon Brando. Este joven actor, claro ejemplo del método Stanislavski, que tan solo había protagonizado tres películas, ocupa la gran pantalla como si de un gran veterano del teatro shakespeariano se tratara, convirtiéndose, sin duda, en uno de los hitos del cine, siendo este uno de los papeles que llevaría hasta la fama.
Sin duda alguna una de las mejores piezas del cine clásico, que debe estar en la estantería y en la mente de todo buen cinéfilo.

Valoración: 4/5