6.4.12

Recomendación de la semana: Pero... ¿quién mató a Harry? (Alfred Hitchcock, 1955)

El Capitán Albert Willes está disfrutando de una agradable mañana de caza, cuando regresando hacia su casa descubre un cadáver bien vestido en mitad de un claro, creyendo que ha sido él quien lo ha matado con un disparo perdido decide enterrarlo para que no queden pruebas, pero mientras lo hace la señora Gravely lo descubre, pero decide passar por alto que está enterrando un cuerpo porque tan solo ha sido un accidente. Cuando Gravely se va el capitán decide continuar pero otras personas llegan para ver, o no, al muerto y dejarlo ahí, él se esconde y se queda dormido. Mientras tanto el pintor Sam Marlowe va a parar al mismo claro, donde empieza a pintar el cadáver, pero cuando el capitán despierta le pide ayuda para enterrarlo, y así lo hacen. Pero después Willes se siente culpable y lo desentierran, hasta que descubren que tal vez la asesina ha sido la señora Gravely o su mujer, Jennifer Rogers, que lo identifica como Harry Worp, pero... ¿quién mató a Harry?
Una pequeña pero excelente cinta digna del mejor Hitchcock que nos demuestra que con poco escenario, pocos actores -pero de gran calidad- y brillante guión es capaz de convertir un agradable pueblo de Vermont en el lugar ideal de una de sus intrigas.
Un reparto excepcional con grandes actores como Edmund Gwenn, John Forsythe, Mildred Natwick o la, por aquel entonces, joven Shirley MacLaine, hacen de este film una pequeña obra de arte que debe tenerse en consideración al lado de los grandes filmes del maestro del suspense, como Con la muerte en los talones o La ventana indiscreta.
Una magnífica película para una noche de cine en casa, que nos pondrá la piel de gallina a la vez que nos hará reír con ganas cuando entierren o desentierren el cadáver en numerosas ocasiones.

Valoración: 4/5