27.6.12

¡Más madera!: Un día en las carreras (Sam Wood, 1937)

Tras el aplastante éxito de Una noche en la ópera, Irving Thalberg, a pesar de las continuas reticencias de Louis Mayer, arrancó los motores de una nueva producción con los Hermanos Marx como protagonistas. 
En esta ocasión la historia gira entorno al sanatorio de Julia Standish, al que, ni con la ayuda de Tony, consigue atraer clientes. La única posibilidad de salvar el establecimiento es que la acaudalada señora Upjohn colabore, pero esta ya se marcha a visitar al Dr. Hugo Z. Hackenbush, pero consiguen hacerla quedar cuando le dicen que el doctor está en camino para incorporarse al equipo, lo que no sabe es que la única posibilidad de salvar el sanatorio está en manos de un veterinario. Cerca del sanatorio hay un hipódromo, propiedad de Morgan, donde Charly, el novio de Julia, ha comprado a Chistera, un magnífico caballo, con el que espera ganar mucho dinero, pero a Julia no le agrada la idea y se enfada con él. Por su parte Morgan y el gerente del sanatorio, Whitmore, planean comprar el negocio de Julia a muy bajo precio para construir un casino, entonces Charly, Stuffy, un jockey sin futuro y Tony se unirán, con la ayuda de Hackenbush, en malbaratar los planes de Morgan. 
Desgraciadamente, Irving Thalberg murió durante la segunda semana de rodaje, el 16 de septiembre de 1936, y su ausencia se notaría, sobretodo, en la posproducción y el montaje de la cinta. Esta, de casi media hora más que su predecesora, a pesar de unir los números de Chico y Harpo, contiene largos números musicales que la hacen un tanto pesada, empeorándola. A pesar de ello, la película fue bien recibida por crítica y público, siendo de nuevo un gran éxito. 
En esta ocasión, además de Margaret Dumont, siempre como mujer viuda y acaudalada, al reparto se sumaría otro de los habituales colaboradores de los Hermanos, Siegfried Rumann, que también había participado en Una noche en la ópera como el estirado Gottlieb, en esta ocasión interpreta a un médico vienés, al que los hermanos lo someten a uno de sus más drásticos tratamientos. Además de estos dos actores, el reparto cuenta con Allan Jones, Maureen O’Sullivan y Douglas Dumbrill, este último volvería a aparecer como el villano de Tienda de locos
Una de las anécdotas más conocidas de este film es que para el rodaje de la escena en que Esther Muir intenta seducir a Groucho, tan solo se pudo realizar una toma, ya que el uso de gran cantidad de engrudo para empapelar las paredes -y lo que no son las paredes- dejaba en tal estado el decorado y el vestuario que era imposible recomponerlo. 
La perdida de Thalberg llevó a los hermanos a perder interés por las películas, aunque no al dinero, y el propio Groucho afirmó que sin Thalberg los Marx no volverían a hacer una película buena. A pesar de ello, que en cierta medida puede tomarse como cierto, nos queda esta cinta, tal vez la más larga de la filmografía Marx, pero que si obviamos algunos números excesivamente largos, el resto del film es de lo mejorcito de los hermanos.

Valoración: 5,5/5