26.9.12

Mezclado, no agitado: Diamantes para la eternidad (Guy Hamilton, 1971)

El fracaso de taquilla y crítica de 007: Al servicio secreto de su majestad, hizo replantearse de nuevo la franquicia. De nuevo sin actor, y en vista que los James Bond humanos aún no triunfaban, así como el miedo de dejar desfasado al personaje. De nuevo se recurrió a los gadgets y al humor abriendo una etapa que sería más tarde protagonizada por Roger Moore.
Para protagonizar esta cinta se había pensado en el americano John Gavin, pero el estudio insistió en contratar a Sean Connery, algo que todos los fans consideraban necesario. Estaba claro que Connery no aceptaría así como así, el actor estaba para otras cosas, recientemente había creado una fundación caritativa, y finalmente aceptó el papel a un alto salario que donó integramente a su fundación.
Algo está sucediendo con las reservas mundiales de diamantes, el MI6 encarga a Bond que siga la pista hasta Holanda, donde Tiffany Case parece ser el enlace en toda esta trama. 007 se hará pasar por un contrabandista para llegar a Las Vegas, desde donde el malvado Blofeld está orquestrando un misterioso proyecto donde también participan científicos de todo tipo.
Con este film Sean Connery se puso en la piel por sexta vez en la piel de Bond, aunque lo volvería a hacer una séptima vez en un film no oficial, Nunca digas nunca jamás. A los habituales secundarios, Bernard Lee, Lois Maxwell y Desmond Llewelyn, se les suman Charles Gray, Jill St. John, Putter Smith, Bruce Glover y Norman Burton, entre otros muchos.
El principal defecto de este film es el desinterés generalizado de los miembros de la producción, además muchas escenas son completamente carentes del estilo Bond, siendo la escena final el más claro ejemplo sin ningún tipo de espectacularidad.
El regreso de Connery a la franquicia fue un desastre, la película, a pesar de entretenida, nunca llegó al nivel de entregas posteriores, además las nuevas incorporaciones artísticas, así como muchas secuencias cómicas y personajes exagerados, hizo temblar la serie de películas que tanto éxito habían cosechado. Y de nuevo Bond se quedaba sin un actor a la altura del mejor Connery.

Valoración: 3/5