23.10.12

A Roma con amor. Woody Allen y su cine para viajeros

Woody Allen sigue con su viaje por Europa a costa de los productores que deseosos de que su ciudad aparezca en la gran pantalla, tal y como Allen hizo con su querida Manhattan, primero fue Barcelona, después París, ahora toca Roma.
Cuatro historias independientes que se encuentran en la ciudad eterna. La primera de ellas es la de una joven americana que viajando por Italia conoce al amor de su vida, y sus padres, un productor musical retirado y neurótico -Woody Allen en estado puro- y una psicóloga, viajan a la capital italiana para conocer a sus consuegros, una ama de casa y el propietario de una funeraria, cuya voz bajo la ducha es impresionante. La segunda historia es la de dos jóvenes recién casados de provincias que viajan a Roma con la esperanza de encontrar un trabajo que les haga subir en la escala social, pero la historia de se complica cuando ella se pierde en busca de una peluquería, y él es acechado por una prostituta que se ha confundido de habitación. La tercera es la de un arquitecto que vivió en Roma cuando era joven, y mientras busca su antigua casa, encuentra a un chico, arquitecto también, que parece que esta viviendo las mismas experiencias que él. La cuarta y más rocambolesca historia es la de un hombre normal, incluso aburrido, que de la noche a la mañana es perseguido por paparazzi, es llevado a programas de televisión, le preguntan que ha desayunado, como duerme, las modelos se le insinúan abiertamente, convirtiéndose en un personaje público sin hacer nada para serlo.
A roma con amor, es una comedia romántica y de situación, en que Roma es el escenario perfecto para que Woody Allen cree una de sus peculiares películas, en las que nunca sabes que es verdad y que es mentira a la espera de un brillante y sorprendete final.
El reparto no tiene parangón, encabezado por el propio Allen que sigue con sus divertidísimos personajes neuróticos, esta formado por actores como Roberto Benigni, Jesse Eisenberg, Alec Baldwin, Alison Pill, Penélope Cruz o Ellen Page, entre otros muchos actores italianos  del nivel de Flavio Parenti, Ornella Mutti, Alessandro Tiberi, Alessandra Mastronardi o el tenor Fabio Armiliato.
Como siempre Woody Allen nos ofrece una divertida crítica de la sociedad, no tan solo romana, sino internacional, dándonos a elegir entre reírnos con las situaciones irreverentemente cómicas -véase la ópera bajo la ducha- o reírnos con las situaciones milimétricamente calculadas en que Allen no repara en sarcasmos y cinismo para reírse de la sociedad.
La película es buena -¿cual de Woody Allen no lo es?-, pero lejos del nivel de Midnight in Paris o de cualquiera de sus obras maestras de hace unos años. A su favor tiene que el argumento forzado por el escenario cuaja mucho mejor que el pastiche que fue Vicky Cristina Barcelona.

Valoración: 3,5/5