20.10.12

Indiana Jones y el tempo maldito (Steven Spielberg, 1984)

Ambientada un año antes de lo sucedido en En busca del arca perdida, nos encontramos a Indiana Jones haciendo tratos con un mafioso chino en el club Obi-Wan de Shanghai por una reliquia, por la que recibe un diamante enorme, algo que atrae la atención de Willie Scott, cantante y novia de Lao-Che, el mafioso chino. Pero Lao Che no permitirá que Jones se escape con ese diamante, y lo envenena, pero Indy no dejará que su vida acabe aquí, y cambia el veneno por el diamante, pero justo en el instante que parece que se podrá tomar el veneno, el caos invade el club, haciendo que el antídoto y el diamante caigan al suelo entre los pies de la gente que huye de él. Mientras que Indy se vuelve loco por encontrar el antídoto, Willie pierde la compostura por hacerse con el diamante. Al final consiguen huir, y tras una carrera por Shanghai en un coche conducido por Shortie, un niño de diez años, embarcan en un avión, pero la mala suerte parece perseguirlos, ya que pertenece a Lao Che, y cuando están sobre volando el norte de la India, los pilotos los abandonan, y no tienen más remedio que saltar con una barca hinchable, que los lleva a un pueblo perdido de la India. Los jefes del poblado le piden que recuperen una piedra sagrada que ha desaparecido, al igual que los niños y el agua del lugar. A pesar de la reacia opinión de Willie, Indiana se ve llevado a ayudarlos visitando el palacio de un joven Maharajá con un menú y unas tradiciones un tanto peculiares.
Una segunda película mucho más oscura y menos cómica que la primera, con la intención de crear un Indiana Jones más humano y con más dificultades que él de En busca del arca perdida. Además, el viaje hacia el pasado, evita una explicación de donde se encuentra Marion Ravenwood, así como el viaje al lugar más recóndito de la India justifica la ausencia de los nazis. Por otra parte, se aprecia la ausencia de los nazis, ya que si es fácil convertirlos en los malos de la película, de este modo variamos notablemente el estilo de la saga, ya que se introduce otros malos, con unos poderes distintos y puede que más peligrosos. Una cinta mucho más arriesgada que la primera, en que se prima por el argumento y la aventura, por encima de la diversión, a pesar de que esta es inherente en una película de Indiana Jones.
El reparto es protagonizado por un brillante Harrison Ford que hace las delicias de sus fans estando más de media película casi como dios lo trajo al mundo. Junto a él un jovencísimo actor, Jonathan Ke Quan, en el papel de Shortie, el simpático y lleno de recursos compañero de Jones. Por último, Kate Capshaw interpreta a la urbanita y mantenida Willie Scott, que no hace más que chillar para que Jones le ayude. Años más tarde, esta actriz se convertiría en la esposa de Steven Spielberg. Los villanos de esta entrega son dos actores hindúes, que bordan sus papel, por un lado esta Amrish Puri, como el malvado sacerdote Mola Ram, y por el otro encontramos a Roshan Seth en el papel del consejero del joven maharajá, Chattar Lal. Solo como nota, en el film también participan dos grandes actores como son Dan Aykroyd y Ric Young en unos papeles muy pequeños.
Si bien no es considerada como la mejor, cumplió en taquilla y abrió de nuevo el apetito del público en cuanto a aventuras, haciendo que Spielberg y Lucas tuvieran la excusa perfecta para llevar a cabo la tercera y más impresionante aventura de Indiana Jones, La última cruzada.

Valoración: 4,5/5