17.10.12

Mezclado, no agitado: La espía que me amó (Lewis Gilbert, 1977)

Después del desastre que resultó ser El hombre de la pistola de oro, tanto entre la crítica como entre el público, Cubby Broccoli quería impresionar con la décima entrega de James Bond. Todo parecía apuntar a que el final de Bond estaba cerca, todo el mundo lo daba por acabado y nadie apostaba que superase los setenta. Pero al final no fue así. 
Broccoli estaba solo ante la décima entrega, así que ya no podría tener discusiones creativas con su antiguo socio, Harry Saltzman. Varios guiones fueron barajados, y cuando se escogió el definitivo, se pudo comprobar que la producción sería difícil, se tuvo que crear el 007 Stage, en los Pinewood Studios, donde se podría rodar las enormes escenas previstas. Y dos años después de un desastre, James Bond volvió a sorprender al público con una película enorme que mantenía los elementos que la había hecho famosa hasta entonces. 
Submarinos aliados y soviéticos están desapareciendo sin dejar rastro, M y su equivalente del KGB, el General Gogol, creen que existe una tercera parte esta detrás de todo ello, y por eso envían a sus mejores agentes, James Bond y Anya Amasova. Ambos agentes sospechan que un peculiar milionario, Karl Stromberg, está detrás de esta nueva crisis que puede llevar al mundo a su destrucción. 
La espía que me amó mantuvo el humor característico de Roger Moore, pero lo controló y lo llevó a otro nivel -lejos de las situaciones absurdas del Sheriff Pepper-, además se presentó a uno de los personajes más queridos y conocidos de la saga, Tiburón interpretado por el gigante Richard Kiel. Por otro lado, se recuperó el suspense, perdido entre los gadgets y los gags de las anteriores entregas. 
Por su parte el reparto parece que madura, Roger Moore convence como un James Bond menos cómico y sobreactuado, dando lugar a renacer del personaje como alguien creíble. A su lado, además de los habituales Bernard Lee, Lois Maxwell y Desmond Llewelyn, encontramos a Curd Jürgens, Carolne Munro, Richard Kiel, Walter Gotell y Michael Billington. 
Esta cinta supuso la verdadera recuperación de la saga después del desastroso final de Sean Connery y el inicio cojo de Roger Moore, sin hablar del gazapo llamado George Lazenby.

Valoración: 4/5