7.11.12

Mezclado, no agitado: Octopussy (John Glen, 1983)

Como hemos podido comprobar la época de Roger Moore fue un sube y baja en cuanto a la calidad de las cintas, hubo muy buenas, hubo malas, y hubo muy malas, pero siempre manteniendo el estilo de Roger Moore. Después de Sólo para sus ojos, el público temía que el equipo Bond recayera, como le iba pasando desde que Sean Connery dejó el papel por primera vez, en situaciones muy cómicas y chistes fáciles sin sentido. Pero Octopussy con un guión brillante y con personajes muy convincentes, hizo que la saga se mantuviera al nivel que La espía que me amó y Sólo para sus ojos consiguieron alcanzar. 
Parece que otra época de conflicto llega a su fin, las continuas negociaciones entre el Este y el Oeste para llegar al fin de la Guerra Fría hacen entrever el final de este extraño conflicto. Pero el General Orlov quiere recuperar el viejo conflicto y empezar una guerra a nivel nuclear, y propone a sus camaradas soviéticos un ataque contra las fuerzas de la OTAN en Europa, pero su idea es rechazada y el repudiado del ejército. Es entonces cuando emprende un camino personal con el mismo objetivo, empezar una guerra, para ello se asocia con Kamal Khan, un traficante de joyas establecido en la India, para el que robará joyas del Kremlin a cambio de apoyo económico para sus planes, atacar una base soviética y culpar a los Estados Unidos. Bond debe impedir que lo planes de Orlov lleguen a su fin, para lo cual recibirá el apoyo de su jefe, M, y su homólogo del KGB, el General Gogol, así como de la bella propietaria de un circo, Octopussy. 
El reparto encabezado por Roger Moore, Maud Adams en el papel de Octopussy, Louis Jourdan como Kamal Khan y Steven Berkoff como el malvado General Orlov, transpira profesionalidad y talento, que suben el nivel de esta cinta por encima de anteriores. Junto a ellos los habituales Desmond Llewelyn como Q, Lois Maxwell como Moneypenny y Walter Gotell como el General Gogol. Además, y tas cuatro años de ausencia, regresa un personaje esencial de la saga, M, esta vez interpretado por Robert Brown, sustituyendo al fallecido Bernard Lee. 
Una vez más la saga parece que se recupera y corrige los constantes errores habituales durante la época de Roger Moore, reduciendo el humor a tan solo lo necesario, a pesar de que en alguna ocasión rozaron la recaída, con Bond disfrazado de payaso desactivando una bomba o saltando en una liana y gritando como el rey de los monos. 
Aún así, una fotografía excelente y una dirección magnífica por parte de John Glen, hacen de este film uno de los mejores de Roger Moore, tanto por su historia como el buen papel del actor londinense.

Valoración: 3,5/5