12.12.12

Mezclado, no agitado: El mañana nunca muere (Roger Spottiswoode, 1997)

Después del apabullante éxito de GoldenEye, y el brillante regreso por la puerta grande de James Bond, Michael G. Wilson y Barbara Broccoli encararon la siguiente película. 
En esta ocasión James Bond debe recopilar pruebas de que el magnate de las comunicaciones, Elliot Carver, se dedica a crear conflictos e instigar accidentes internacionales con la única intención de ser el primero en dar la noticia. 007 con la ayuda de la Wai Lin, su homóloga china, intentaran aplastar los planes de Carver a la vez que impiden que estalle un conflicto armado a escala mundial. 
A Pierce Brosnan, Judi Dench, Samantha Bond, Desmond Llewelyn y Joe Don Baker, se unen un reparto digno de mención para la nueva misión de 007. Elliot Carver es interpretado por Jonathan Pryce, Teri Hatcher es la mujer de Carver y antiguo amor de Bond, y Götz Otto es un malvada villano que en muchos aspectos se asemeja a Tiburón. Además de ellos, se escogió a Michelle Yeoh para interpretar a la agente secreto china, Wai Lin, dando una nueva óptica a la chica Bond. 
Pierce Brosnan si se encumbró como Bond en GoldenEye, consigue asegurarse ese puesto en El mañana nunca muere, se nota su mayor confianza en el papel, demostrando una vez más su talento para las frases ingeniosas. Su aspecto también mejoró a base de ejercicio, que le dio más credibilidad en las escenas de cuerpo a cuerpo. 
En El mañana nunca muere podemos ver la mejor persecución en coche de toda la saga. El nuevo y flamante coche de Bond, un bonito BMW, armado hasta los dientes por Q, tiene, entre otras muchas características, un control remoto instalado en el teléfono móvil de Bond. Con este gadget, James Bond lo conducirá des del asiento posterior, como si se tratara de un videojuego, mientras utiliza todo los juguetes de Q para vencer a los hombres de Carver. 
Esta escena, como la persecución en moto entre muchas otras, deja claro lo que se buscaba con esta película, el espectáculo. Hay acción, humor y amor todo bien mezclado, pero no agitado, para que el coctel Bond siga funcionando. 
La única nota trágica de esta magnífica película, y tal vez una de las mejores de toda la saga, es la de ser la primera película de James Bond que no contó con la participación de Albert “Cubby” Broccoli. 
El film brilla con luz propia, tiene un reparto espectacular, que gira entorno a historia digna de mención, así como de los espectaculares escenarios donde se rodó. Sus escenas de acción y su guión excelentemente escrito, le dan ese toque final que GoldenEye no llegó a alcanzar.

Valoración: 5/5