3.1.13

El Hobbit: Un viaje "demasiado" inesperado

"En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad..."
Así es como te esperarías que empezara la versión cinematográfica de El Hobbit, obra maestra de J.R.R. Tolkien, pues no. Una larga y tediosa introducción -innecesaria, ya que más adelante los secretos y los motivos de los enanos se van rebelando-, da paso a una escena inventada por el equipo de producción cuyo único objetivo es incluir a los actores de la trilogía de El Señor de los Anillos, en este caso, Elijah Wood y Ian Holm, proceso que por lo visto, se repetirá en la siguientes entregas para incluir personajes como Legolas y Gimli, que ni se mencionan en la obra original.
Respecto a la obra original de Tolkien tenemos que mencionar que está formada por un solo volumen de apenas trescientas páginas, algo breve si lo comparamos a los tres volumenes de más de trescientas páginas de El Señor de los Anillos. A pesar de ello, y de que Tolkien forjó un argumento perfecto que era innecesario modificar, la historia de El Hobbit se alarga de forma indiscriminada con la inclusión de personajes y situaciones de los que Tolkien no habló, pero que ahora se convierten en espinas dorsales del argumento. El porqué de este cambió os preguntaréis, una jugarreta comercial para que en lugar de sacarnos el dinero una vez, lo hagan tres. Sí, sí, ya que el equipo de Peter Jackson -también conocido como la Oficina de Turismo de Nueva Zelanda- conseguirá exprimir de tal modo el libro que lo convertirá en algo completamente distinto, con el único objetivo de alargar el filón comercial. Como lector de Tolkien debo decir que si hubieran hecho un brillante trabajo como se hizo con El Señor de los Anillos, ahora mismo estaríamos comentando una sola película de tres horas, o la primera de tres de poco más de hora y media, pero, desgraciadamente, con una sola película ya podemos ver que la nueva trilogía no llegará ni a la suela del zapato de la anterior.
En cuestiones técnicas una vez se utilizan los planos amplios rodados desde un helicóptero, dignos del un documental de "Nueva Zelanda desde el aire", que no de una película de aventuras. Por otro lado, y no menos importante, está la cuestión de los enanos, para algunos hay demasiados enanos -sobre todo si lo comparamos con el solitario Gimli-, pero a mi parecer creo que el problema de los enanos no es tanto la cantidad, sino la calidad. En este caso hay una sobredosis de prótesis, que incluyen narices, orejas, manos, cuerpos, todo, pero todo es una prótesis -tan solo un par de actores se salvan-, que logran que nos hartemos de su presencia ante la cámara. Si bien es verdad que se ha querido caracterizar a los enanos para que el público los identifique, en este caso se han pasado.
Bilbo Bolsón vive tranquilo en Bolsón Cerrado, un excepcional agujero en el suelo de Hobbiton, hasta que un mago, Gandalf el gris, aparece y le complica la vida haciéndole emprender una aventura junto a trece enanos que quieren recuperar su antiguo reino, bajo la Montaña Solitaria, lugar donde ahora vive Smaug, un temible dragón. Bilbo y sus compañeros de viaje emprenden el camino que les hará cruzar toda la Tierra Media, pero no será un agradable paseo, sino que deberán enfrentarse a orcos, trasgos y otras criaturas de las Bilbo solo sabe lo que ha leído en los libros.
El único punto de positivo de la cinta, exceptuando al siempre brillante Ian McKellen en el papel de Gandalf, es el nuevo hobbit. Si hasta ahora los hobbits eran personajes sosos, aburridos y tirando a simplones, en este caso el Bilbo de Martin Freeman es un auténtico hobbit, es decir, un hobbit impregnado de carácter británico, algo que hasta ahora había brillado por su ausencia.
Además de los dos ya mencionados, en la cinta participan actores de la talla de Richard Armitage, Ken Scott, Graham McTavish, James Nesbitt y los incombustibles Andy Serkis, Cate Blanchett, Hugo Weaving y Christopher Lee.
Esta claro que se ha buscado la espectacularidad a través de lo obvio, luchas ágiles, movimientos de cámara rápidos, y argumentos superfluos, en lugar de hacer una gran adaptación como fue El Señor de los Anillos. A la espera de las dos entregas siguientes, debo decir que en este caso El Hobbit: Un viaje inesperado me ha decepcionado, ya que queda muy lejos de la magia de la obra de Tolkien, y no por falta de talento o presupuesto, sino por pura avaricia.

Valoración: 2,5/5