23.1.13

Pixar presenta: Monstruos, S.A. (Pete Docter, David Silverman & Lee Unkrich, 2001)

Entre las historias y cuentos infantiles, existe una tradición algo más “malévola” de lo habitual. Dentro de este subgénero se incluyen todas aquellas historias que acaban formando parte del imaginario de cualquier niño y que suelen ubicarse durante la noche, versando sobre la conveniencia de irse a dormir y no despertarse. 
Son historias que, por motivos prácticos, han ido pasando de generación en generación. Su inocente “malevolencia” suele impactar a los niños y cumple con el propósito de hacerles cumplir un horario estable para dormir. Los creativos de Pixar, siempre atentos a cualquier historia para construir una premisa argumental, vieron en este caso la posibilidad de generar una buena película en la que pudieran plasmar su estilo narrativo de “realidad fantasiosa”. 
El resultado fue Monstruos S.A (Monsters Inc., 2001), cuarta película en la historia de la factoría de Emeryville y, sin lugar a dudas, uno de los grandes títulos dentro de su excelente trayectoria. 
La película es un canto a la inocencia infantil, un sentimiento claramente en decadencia, y construye un argumento impresionante en el que el tema de los portales dimensionales y los universos paralelos se explica con una claridad que muchos cineastas de ciencia ficción habrían querido para sus proyectos. 
Trabajando sobre una pareja protagonista de monstruos, cuyos contrastes son el motor de la función, nos sumergimos en una apasionante aventura que es capaz de conectar con todo el espectro de público. Sus diferentes niveles narrativos permiten que tanto los adultos como los niños encuentren en la película elementos de su interés, como no podía ser de otra forma en un film de Pixar Animation Studios. 
La completísima propuesta es capaz de incluir personajes secundarios carismáticos, situaciones divertidas constantes, ritmo incesante en los diálogos, y una emotividad que va aflorando poco a poco hasta llegar a provocar un sincero sentimentalismo que sobrepasa la pantalla e inunda al público. 
Es difícil conseguir un guión que, además de sus múltiples virtudes, tenga espacio para incluir referencias a la necesaria moderación en el consumo energético, a la pérdida de la inocencia entre los niños, y al inmenso valor de la alegría frente a las actitudes autoritarias y mal humoradas. La cinta funciona como un engranaje de precisión en que todas sus piezas parecen funcionar al unísono. Cuando termina, desearíamos volver a la niñez y tener la oportunidad de pasar una aventura inolvidable en el mundo que se abre más allá de la puerta del armario…

Valoración: 4/5