9.2.13

Terror se escribe con Ñ: Darkness (Jaume Balagueró, 2002)

En esta casa hay algo... Algo oscuro y muy antiguo que permanece inmóvil, escondido y en silencio. Sólo espera, agazapado en la penumbra durante años, trazando planes. De hecho, su medio es la oscuridad. Sólo en ella puede manifestarse y desplazarse. E incluso toma su nombre. Y vive aquí desde que alguien trató de invocarlo hace más de cuarenta años. Porque esta casa guarda un secreto, un pasado abominable, un acto de maldad inconcebible... Siete niños, gente sin rostro, un círculo que debe ser completado. Y sangre, mucha sangre... Y una nueva familia acaba de instalarse en esta casa. Un niño pequeño. Un padre inestable capaz de perder los nervios en cualquier momento. Un blanco perfecto. El lugar exacto en el instante preciso.
Darkness es una típica historia de casa encantada en la que, por supuesto, sus habitantes pronto comenzarán a sentir que hay algo perturbador en su entorno. Darkness es la producción más ambiciosa de cuantas ha filmado la Fantastic Factory hasta el momento. 
En Darkness, el terror no lo encontraremos en sucesiones de sustos chabacanos, ni en un asesino sobrenatural que venga a torturarnos con sus secuelas, ni tan siquiera en ese exceso sanguíneo-visceral propio de Saw, pero encontrarlo, sí lo encontraremos. Lo que pasa es que se esconde tras las oscuridad, donde no podremos verlo, pero sí sentirlo, y además por si acaso estarán las siluetas de esos terroríficos niños ocultos en las sombras. Ya que…¿quién de pequeño no tenía miedo a la oscuridad?.
A pesar del comienzo algo flojo, la película va ganando en tensión a medida que avanza, con algunas escenas de auténtico infarto. Trama interesante, y que las apariciones de las escenas sobrenaturales son bastante buenas, pero sin embargo no logra captar al 100% al público, que asegura que la primera parte se les hace un tanto aburrida y, cuando ya llega el terror y el misterio en la oscuridad se hace demasiado corto.
Se ha contado con un presupuesto de súper lujo, unos doce millones de euros, y un reparto de lo más internacional (en el que destacan Lena Olin, Anna Paquin y Giancarlo Giannini en el papel del abuelo de la familia), y se ha rodado en inglés, con el fin de traspasar nuestras fronteras, algo parecido a lo que ocurrió con Los otros de Alejandro Amenábar. Por suerte, su conclusión es mucho más sólida y, también es cierto, comercial, con sorpresas en la narración y continuas apariciones de espectros que, cuando menos, sirven para despertar a los espectadores más amodorrados.
Se trata, en definitiva, de una decente cinta de terror que, sin embargo, no permanece en el recuerdo del público.

Valoración 3/5