15.2.13

Terros se escribe con Ñ: Los otros (Alejandro Amenábar, 2001)

Isla de Jersey, 1945. La II Guerra Mundial ha terminado, pero el marido de Grace no vuelve. Sola en un aislado caserón victoriano, educa a sus hijos dentro de rígidas normas religiosas. Los niños sufren una extraña enfermedad: no pueden recibir directamente la luz del día. Los tres nuevos sirvientes que se incorporan a la vida familiar deben aprender una regla vital: la casa estará siempre en penumbra, y nunca se abrirá una puerta si no se ha cerrado la anterior. Pero el estricto orden que Grace ha impuesto se verá desafiado por circunstancias que escapan a su control.
Los otros, el filme más brillante, maduro y redondo de Alejandro Amenábar que ha obtenido una excelente respuesta de crítica y público en los Estados Unidos. Utilizando como escenario, una vieja casa fantasmal llena de rincones y puertas en la que todo cruje y parece respirar, es evidente que Amenábar conoce muy bien los códigos del relato terrorífico, y en particular los de las historias que transcurren dentro de una casa encantada, lo cual es perceptible en multitud de detalles de la atmósfera y el argumento. Podríamos fijarnos, por ejemplo, en la acumulación de elementos que refuerzan la sensación de espacio claustrofóbico: la casa carece de luz eléctrica, de teléfono y de radio, y está separada del mundo exterior por una verja, un extenso jardín otoñal y densas nieblas casi permanentes. Es una mansión que no visita nadie, en la que nadie entra y de la que nadie sale. Amenábar también ha utilizado con maestría los mecanismos constructivos característicos del género de terror, ya que la película se fundamenta en una estructura muy típica de estos filmes (y podemos recordar aquí títulos como Psicosis, El resplandor, Pesadilla en Elm Street o Scream), que suelen partir de una situación cercana a la normalidad para deslizarse progresivamente hacia la irrupción de una presencia amenazadora que con el transcurso del relato se va haciendo cada vez más clara y presente.
Precedida de un merecido éxito en Estados Unidos, tanto de crítica como de público, Los otros llegó a España para confirmar que su joven autor, Alejandro Amenábar, es un cineasta de renombre, y lo que es mejor, lo hace "a la antigua", como en los grandes filmes clásicos de terror y suspense, sin mostrar ni una sola gota de sangre, ni una muerte, sin una sola mano apoyada sorpresiva y traicioneramente sobre el hombro. 
Los otros ha sido recibido con casi unánime aplauso, como la magnífica actuación del reparto. Nicole Kidman proporciona al papel una apariencia física inolvidable, Fionnula Flanagan, que borda un papel oscuro y turbio con una seriedad y firmeza admirables y también los niños Alakinna Mann y James Bentley logran llevar a lo más alto papeles nada sencillos para unos niños.
Es un calculado y astuto juego fílmico que confirma a Amenábar como el más internacional de nuestros directores. Con menos de 30 años ha conseguido realizar un largometraje en la todopoderosa industria cinematográfica norteamericana, sin abandonar su estilo personal. Ciertamente, ni las objeciones de los especialistas ni los remilgos puristas han dañado lo más mínimo el éxito comercial de Los otros. Yo, personalmente, me alegro de ello, me alegro de que el cine español haya sido capaz de proyectarse con fuerza.

Valoración: 5/5